Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

Salto adelante

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Salto adelante
Jóse Nelsón Durón V.
¡Cómo ha resonado en la historia la voz de la Iglesia, madre y maestra de la humanidad cristiana, que pronuncia con suavidad y firmeza las palabras de Su Maestro para guiar a los hijos de Dios por la senda del regreso a Casa! Desde aquellas dulces palabras del Señor Jesús: «El que no está contra nosotros está con nosotros» que animaron el caminar de los santos apóstoles; que han fortalecido las almas de sus sucesores, los obispos; que han inspirado a presbíteros, misioneros, religiosas y laicos por todas las sendas del mundo, la Iglesia ha diseminado por todos los rumbos las enseñanzas de Su Señor y Maestro, Jesús, el Nazareno, que vivió, murió, resucitó y vive por todos los hombres.
En presidencias, salones congresales y senatoriales, primeros despachos, organizaciones mundiales, misiones internacionales, estadios, aeropuertos, residencias, casas, calles y donde quiera ha habido ocasión, allí ha llegado con humildad el mensaje. Cuando la Iglesia habla, el mundo escucha.Y no ha sido ni será necesario demostrarlo. La veracidad, autenticidad y fidelidad a la enseñanza, a la prístina fuente divina que nutre su Magisterio, ha sido el sello distintivo que acompasa el roce suave de las sandalias del Maestro, que ha sido prolongado en el tiempo en cada uno de los viajes apostólicos. Por eso es escuchada en todas partes; tal y como la oveja, atenta y alertada, escucha la voz de su pastor desde la cañada más lejana.
Recién meditábamos en esta columna sobre los paradigmas y decíamos que son el conjunto de creencias, incluidos vocabulario, procedimientos, modos de hacer, datos, modelos de soluciones, etc., que un grupo profesa en un momento determinado. Cambiar o modificar el paradigma es un salto cualitativo positivo, un salto adelante, un plus, una mejoría. Al comenzar el hombre a pensar en la centralidad del sol, inició todo a cambiar en la física, astronomía, cosmovisión y, naturalmente, en todos los ámbitos del saber y del ser y actuar humano. Podría afirmarse que el cambio de paradigma sólo puede lograrse a partir de la autentificación de las nuevas cosas, con base en lo viejo: fue precisamente lo que logró el Señor Jesús ante la espera y las creencias del pueblo judío, inmerso en un nacionalismo religioso que dejaba fuera de la religión a todos los que no aceptaran la circuncisión y no se comprometieran a cumplir la Ley. Una voz resonó por toda la comarca: “No piensen que he venido a abolir la Ley y los Profetas… he venido a darles cumplimiento” algo comenzó a cambiar; por supuesto, con la autenticidad de la palabra del Hijo de Dios y Sus manifestaciones mistagógicas, que se prolongan con el estupor eucarístico. Sucede lo mismo en otros ámbitos, incluido el político, social, moral, religioso y otros. Cayó el comunismo y Rusia, sólo porque a alguien se le ocurrió encargársela a la Virgen María; en la misma época, un obrero cristiano polaco decidió echarse al hombro el destino de su país con la ayuda de la oración eclesial. ¿¬A quién se le ocurre ir a casa de un revolucionario excombatiente en un país varias décadas ateo para hablar de la revolución de la ternura y tirar insistentemente de la barba de un basilisco que despotrica y de un viejo barba larga y blanca, enemigos acérrimos desde hace cincuenta años, ahora convenidos en ser amigos¬ por obra sólo de Dios? El pueblo detrás de la cerca artificial, y los del otro lado, observan con alegría el progresivo cambio de sus paradigmas. Y el mundo también.
Trasladando esta meditación a la realidad nacional, precisa que enfoquemos nuestra visión y alerta en los innegables cambios que se están dando en nuestra realidad,para levarla a su optimización por la participación activa, liberándonos de viejas cadenas que desactualizados basiliscos quieren reforzar, despreciando el momento propicio para tratar de solucionarlo impostergable: el hambre, sed, justicia, salud y trabajo de y para todos. Desde la necesidad misma, no desde el grasoso, obeso y sudoroso interés egoísta de políticos de pacotilla y empresarios egoístas y tacaños, viciosamente aferrados a su ambición y descaro. Ante la precariedad de nuestra sociedades imperativo el castigo de la injusticia, corrupción, nepotismo, abuso de autoridad, ocultación de la verdad e incapacidad en cargos jurados, junto con la responsabilidad paterna de actos irresponsables de los  hijos, como la preñez de adolescentes, el aborto, la deserción escolar, la coerción y violencia escolar infantil. Es esta una inédita oportunidad para cambiar muchos paradigmas, incluidos los morales y espirituales, a partir de un auténtico encuentro con el Señor Jesús en su Iglesia, porque, como dice don Emilio Mazariegos: “el encuentro con Jesús lleva a cambiar el corazón, lo que uno es de verdad. Y el corazón de pobre es la condición del discípulo de Jesús. Un corazón humilde, sencillo, verdadero, auténtico… Un corazón que no cuenta tanto con lo suyo, sino con lo de Dios. Un corazón que se siente pequeño, como niño, poquita cosa”.

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Esta entrada fue publicada el 28 septiembre 2015 por en Caminar, Punto de Vista.
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