Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

Editorial del Domingo 20 de Septiembre de 2015

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Diálogo y consensos
Es función esencial de cada hondureño, participar individual o colectivamente, ya sea de manera directa o por representantes elegidos, en los campos de la cultura, la economía, la política y la comunidad, con el propósito de mejorar las condiciones de vida de la población de la que forma parte. La participación ciudadana es un deber ineludible, que ha de ejercitarse de forma consciente y de manera responsable, con el propósito de contribuir al logro del Bien Común.
Garantizarel respeto a la dignidad de toda persona, debe constituirun gran objetivo de la participación ciudadana, para que sea posible vivir en un clima deseguridad ciudadana y en un ambiente de paz, que permita la realización integral de cada hondureño.
La Constitución, define a Honduras como un Estado de Derecho. Y además indica que el gobierno debe sustentarse en el principio de la democracia participativa. Y que de este principio se deriva la integración nacional. De manera que los constituyentes, al redactar
la Carta Magna estaban tomando en cuenta la igualdad esencial de todos los ciudadanos frente a la Ley y reconociendo que no existen grupos privilegiados.
Al analizar las condiciones objetivas de la realidad nacional, nos encontramos ante un panorama que requiere de mucha unidad ciudadana, para acometer las desigualdades abismales, que existen en casi todos los campos de la vida nacional.
De manera que persisten multitud de problemas que necesariamente hay que resolver de manera simultánea, y que requerirían de  una participación comunitaria intensa.Pero la misma es muy difícil, por el clima de politización que prevalece actualmente. Lo cual se aprecia en las discusiones de los distintos foros mediáticos de cada mañana.
Las familias, los grupos étnicos, las asociaciones profesionales, los partidos políticos, y los demás cuerpos intermedios de ciudadanía, constituyen la sociedad civil. En cada uno de estos ámbitos existen difíciles problemas, que necesitan ser resueltos, pero es necesario priorizar.Pero dada la falta de unidad de pensamiento, al interior dedistintos sectores, no es posible definir y poner en marcha estrategias adecuadas, para la búsqueda de soluciones viables.
El Papa Francisco ha indicado que el camino ante las dificultades y los conflictos pasa por el diálogo. Considera al diálogocomo una forma segura para construir la paz social. Lo expresa así el Papa: “Todas las guerras. Todos los problemas que no se resuelven, que se encuentran, existen por falta de diálogo”.
El diálogo, coordinado por moderadores de la OEA y la ONU ya comenzó en Honduras. Es preciso que todos se comprometan a contribuir, para que se pueda llegar a la verdad, como resultado de una búsqueda común y con mucho espíritu crítico. Pues la verdad no puede ser impuesta, ni tampoco la justicia puede concebirse fuera del  marco de la Ley.
Y no hay que olvidar que además del desempleo, la insalubridad, y la inseguridad, sectores del pueblo hondureño, a raíz de la experiencia del latrocinio en el IHSS, han estado pidiendo el cese de la corrupción y la impunidad, como el problema fundamental a erradicar, para garantizar la vida democrática de la nación.
Pero, es necesario entender que la realidad es dinámica, que nuevos problemas van surgiendo y hay que atenderlos solidariamente. Tal es el caso de los efectos de la sequía causados por el fenómeno climático del Niño.Ha condenado a miles de familias del campo a una situación de hambruna, que según los expertos, durará hasta el mes de mayo del 2016. Una condición de emergencia humanitaria que no puede ser desatendida y que todos los hondureños están llamados a colaborar.
Es un deterioro productivo que posiblemente hará retroceder el crecimiento económico del  presente año. La falta de lluvia provocará disminución de exportaciones, incremento de las importaciones, más desempleo y poco atractivo para la inversión. Todo ello sumado afectará el resultado del programa económico del 2015.
Que la participación ciudadana se materialice en la construcción de un ambiente de paz, de hermandad, de justicia y de respeto a la dignidad humana.Y que mediante el diálogo sea posible forjar consensos de solidaridad humana, de inclusión y de equidad.
Ya lo expresó el Señor Jesús: “Felices los que tienen hambre y sed de justicia….ellos serán saciados”.

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Esta entrada fue publicada el 18 septiembre 2015 por en Editoriales.
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