Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

Ante el Sínodo de la Familia

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Reflexión
Ante el Sínodo de la Familia
P. Juan Ángel López Padilla
En un par de semanas, dará inicio el XIV Sínodo Ordinario de los Obispos, cuyo tema es “Vocación y Misión de la Familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo”.
No cabe la menor duda que el tema es apasionante, actual y absolutamente necesario.
Es apasionante porque no hay sentimiento, realidad y sentido, en la vida personal de nadie, sino es con la mirada puesta en el origen y destino de la familia; no sólo como célula básica de la sociedad sino, como lo diría Papa Francisco: como primer escuela, primer hospital y primer asilo.
Es además, un tema actual, porque nunca como en lo que va de este siglo, por decir algo, ha sido tan atacada la institución de la familia. Hay una verdadera campaña que no podemos menos que calificar de “diabólica” que está tirando por el suelo todos los valores de la familia. Es increíble como en nombre de la libertad o peor aún, en nombre del amor, se consideren las más inverosímiles situaciones para la designación de las uniones de hecho, que existen.
La ideología de género que ha reducido el ser humano a los simple de sus pulsiones e inclinaciones que en el fondo son un proceso deshumanizante y que no estamos enfrentando sino desde el plano de las quejas o de los lamentos. Estamos realmente frente a un reto que requiere de creatividad, no sólo de repetir las mismas doctrinas, por muy correctas que ellas sean.
Del lado de la Iglesia está la verdad y está el respeto por la dignidad de la persona humana cimentada sobre la voluntad de Dios, pero, seamos realistas: eso no es suficiente. En este mundo donde impera el relativismo a ultranza, no basta con tener la razón, porque los “hijos de las tinieblas” ya ratos nos llevan la delantera en aquello de hacer aparecer por bueno, lo que no lo es.
Por eso es que el tema es también, y sobre todo, necesario. Porque esta es una guerra que no podemos perder. Disculpen por la analogía pero, es ilógico llamarle de otra manera. Admitámoslo, ya hemos perdido varias batallas, claro que seguimos ganando a diario muchas, cuando hay familias que se esfuerzan por mantener lo esencial de serlo, su vocación de familias; pero, no está siendo suficiente, debemos ser más agresivos y decisivos en la manera en que estamos educando para vivir en esta sociedad tan resquebrajada.
La necesidad de este Sínodo y su temática pasa, no solamente por la elaboración de un documento al final del mismo, sino por la conciencia que cada uno de nosotros adquiera, o renueve, para lograr una mayor comprensión de la responsabilidad que se tiene.
Lo primero que quisiera apuntar es que estamos perdiendo batallas de manera desangrantepor esa maldita manera de concebir nuestra pastoral basados en rivalidades inútiles. Cuando los grupos, movimientos, pastorales, agentes (desde obispos, hasta el último de los laicos) nos dedicamos a criticar lo que hacen otros por el prurito ese de que “no soy yo el que está al frente” o porque sencillamente, cuenta más mi grupito que el bien de todos, estamos ante un gasto de energía, tiempo y recursos, que pasa factura, y cuyos dividendos, son muy pobres.
Sigo la próxima semana.

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Esta entrada fue publicada el 18 septiembre 2015 por en Punto de Vista, Reflexión.
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