Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

Basura

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Diálogo “Fe y Razón”
Basura
Diac. Carlos Eduardo 
carloseduardiacono@gmail.com
Me dolió mucho cuando vi que lo decía en serio; el tono era de desprecio y tal vez de odio. Los demás compañeros (compinches) se reían, felices de este género de “Bullying” oral. «¡Basura!» –le decía un fortachón despeinado a un adolescente de rostro asustado y expresión tímida. «¡Basura!».
Recordé entonces un retiro espiritual, en el que el sacerdote dirigente nos repetía casi a diario: “Dios no hace basura”. ¿Cómo es posible que un ser humano pueda despreciar a otro al punto de considerarle basura? El Papa Francisco, nos advierte que esta sociedad postmodernista valora lo joven, lo nuevo, lo caro, lo perecedero, la riqueza, el poder, y desvaloriza lo viejo, lo antiguo, lo barato, lo duradero, la pobreza, la debilidad física o social. Y a todo ello El Santo Padre le da el nombre de “la cultura del descarte”.
Viéndolo bien, casi todo es descartable. Estamos inundados de envases desechables, que inicialmente eran de papel y cartón, pero pronto fueron sustituidos por aluminio o plástico y otros materiales no bio-degradables.  Producimos en todo el mundo toneladas de desechos de cocina, de construcción, de oficina, hospitalarios y basuras de toda clase. Las modas del vestir tratan de cambiar con mayor rapidez de la que en realidad pueden, recurriendo con frecuencia a lo estrafalario. Los objetos y artilugios tecnológicos tienen duraciones cada vez menores y se presiona por su remplazo aún cuando sean todavía útiles.
En este frenesí de la innovación se atacan conceptos y valores simplemente por ser viejos, despreciando su robustez para describir la realidad o para orientar nuestra existencia. Muchos de los responsables de este estado de cosas hablan bonito: “Desfondamiento de la racionalidad” –dicen-  en lugar de confesar la verdad: que le están serruchando el piso a la razón. Otros discursean desde sus cátedras hablando de “crisis de valores”, en lugar de confesar que han elevado las crisis a la categoría de valores.
El Papa advierte que se está descartando a gente mayor, privando muchas veces a los nietos de la siempre interesante relación con sus nietos, y dejando a muchas comunidades sin la sabiduría de sus ancianos. Y el irrespeto por el ser humano hace mucho penetró en el terreno del crimen. Cuando se ha concebido sin desearlo, se descarta al nonato mediante una práctica abortiva. Y al pariente muy mayor y al enfermo terminal se les descarta mediante la práctica criminal de hermoso nombre: “eutanasia”.
Lo que pasa es que nuestro mundo ha hecho el descarte mayor: ha prescindido de Dios. No sé si deba decir que andaba mejor Nietzche cuando dijo “Dios ha muerto”, con lo que implícitamente le reconocía una existencia, erróneamente efímera. Siempre he pensado que quien está equivocado está en mejor posición que el que no valora. No sólo muchos viven como si Dios no existiera, sino que –peor aún- les da igual que exista o que no exista, han decidido que no lo necesitan.
Y nosotros los cristianos, ¿hacemos honor a este nombre o la tibieza y la indiferencia son síntomas inequívocos del contagio? Pidamos a Dios que no sea así y perseveremos en sus caminos.

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Esta entrada fue publicada el 11 septiembre 2015 por en Diálogos Fe y Razón, Punto de Vista.
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