Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

Fraternidad y júbilo en Jornada de Santificación del Clero

Antes de finalizar la Santa Eucaristía cada Decano le entregó los resultados de la II etapa del Sínodo Arquidiocesano el Juzgar al Cardenal Rodríguez.

Antes de finalizar la Santa Eucaristía cada Decano le entregó los resultados de la II etapa del Sínodo Arquidiocesano el Juzgar al Cardenal Rodríguez.

“Si el Señor piensa y se preocupa tanto en cómo podrá ayudarnos,  es porque sabe que la tarea de ungir al pueblo fiel no es fácil;  es una tarea dura que nos puede llevar muchas veces al cansancio, a la fatiga”: Cardenal Rodríguez
Texto y fotos Suyapa Banegas
Colaboración: W. Canizales/D.Pineda
La mañana apenas comenzaba y ya se sentía un ambiente festivo y de mucha fraternidad, saludos, abrazos muestras de cariño, bromas y risas en el Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa, donde los futuros sacerdotes sientan las bases de su formación para realizar su trabajo pastoral perpetuo. Pues aquí, bajo ese ambiente, se dieron cita los sacerdotes de esta Arquidiócesis, seminaristas que compartirían junto a Su Eminencia Cardenal Óscar Andrés Rodríguez S.D.B y Monseñor Juan José Pineda.
El reloj marcaba poco más de las ocho de la mañana y uno de los salones del lugar ya estaba casi lleno, en uno de los extremos del mismo se leía una frase que decía: “Nunca se cansen de hacer el bien”y ya todo estaba listo para recibir la enseñanza que les brindaría el Cardenal Rodríguez.
Muy entusiastas liderados por la voz de su pastor, entonaron un canto y encomendaron esta jornada al Creador y a la Virgen de Suyapa.

El cansancio del sacerdote
El tema que en esta ocasión les compartió el Cardenal Rodríguez se basó en: “El cansancio del sacerdote”. “Yo sé que ustedes se entregan al trabajo pastoral y por eso vale la pena reflexionar sobre el cansancio”.
“Cantaré eternamente las misericordias del Señor, eso es la misión de cada sacerdote, eternamente cantar, proclamar, llevar a todos los rincones la misericordia del Señor, el Papa en una meditación construye una hermosa metáfora aplicada al sacerdocio y al sacerdote, lo sostendrá mi mano y le dará fortaleza mi brazo dice el salmo”.
“Si el Señor piensa y se preocupa tanto en cómo podrá ayudarnos,  es porque sabe que la tarea de ungir al pueblo fiel no es fácil;  es una tarea dura que nos puede llevar muchas veces al cansancio,  y a veces a la fatiga, y lo experimentamos dice el Papa en todas sus formas desde el cansancio habitual de la tarea apostólica cotidiana, hasta el de la enfermedad y la muerte, incluso la consumación en el martirio”.
“Cuando al caer la tarde y ya me siento cansado, saben cuántas veces pienso en todos ustedes, el cansancio de todos ustedes, y pienso mucho y ruego  a menudo especialmente cuando el cansado soy yo, le comento a monseñor Juan José a veces llega uno a su propio cuarto arrastrando la “carta de venta” y por eso mandamos  a poner allí en la puerta aquella frase de Gálatas 6:9 “No nos cansemos de hacer el bien” aunque el cuerpo se canse. Rezo por los que trabajan en medio del pueblo de Dios que les fue confiado y en muchos lugares muy abandonados y peligrosos”.
“Hay mucha diferencia entre el cansancio, la fatiga y el agotamiento, y el reconocimiento de esas distinciones nos va a ayudar a los trabajadores del Reino a estar atentos y nos dice el Papa: soportar el cansancio, pero evitar el agotamiento”.
“El peor agotamiento del sacerdote es el pecado, y cuando uno se queda en el pecado, el primer precio que tiene que pagar es que ya no quiere orar, se pierde ese entusiasmo y entonces disminuye la inclinación natural a la virtud por lo que es más difícil realizar actos buenos, y tiene efectos sobre el cuerpo como la falta paz, mal humor, decidía, voluntad floja para el trabajo, se provoca un desorden en las potencias y en los afectos y produce un mal a toda la Iglesia, por eso nuestros pecados tenemos que alejarlos siempre”.
Después de esta edificadora enseñanza, era el tiempo de compartir fraternalmente y degustar unos cuantos bocadillos para prepararse del gran banquete la Santa Eucaristía.

BANQUETE CELESTIAL
En torno al Altar, en hermandad, frente al que los eligió desde el vientre de sus madres para servirles fielmente así se reunieron en la capilla para participar del Banquete Celestial. Con mucha espiritualidad se vivió ese momento en donde los seminaristas y sacerdotes escucharon atentamente el mensaje del Cardenal Rodríguez.
El Cardenal Rodríguez enfatizó en la Homilía: “La fiesta de la transfiguración del Señor es una ocasión preciosa este día para encontrarnos como clero de esta Iglesia que peregrina en la Arquidiócesis de Tegucigalpa…”.
“Es un momento para validar nuestros compromisos personales de cara a Cristo que nos consagró como pastores  de su pueblo. Gracias a esta casa de formación, gracias a este querido seminario, gracias querido padre rector porque aquí nos sentimos a gusto”. “Si queremos ser hombres del Evangelio empecemos por escucharlo y familiarizarnos con Él, tenemos que hacer un esfuerzo para que la Biblia sea el alimento de la fe” les recomendó.

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Esta entrada fue publicada el 14 agosto 2015 por en Arquidiócesis.
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