Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

Editorial del Domingo 2 de Agosto de 2015

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Familia: sustento de la convivencia
Son distintas agrupaciones ciudadanas las que construyen la convivencia humana, formando  un tejido, saludable y armónico, pero cada una teniendo la capacidad de conservar su propia forma de expresión y su autonomía, de manera que el bien común es posible alcanzarlo desde un pluralismo social.
Estas agrupaciones o sociedades se forman de diferente manera.  La familia, la sociedad civil y las comunidades religiosas, se originan partiendo de la íntima naturaleza de la persona humana. Otras de distinto origen, proceden de la libre voluntad de sus integrantes, para alcanzar fines políticos, sociales, deportivos, económicos etc…
Ello constituye el fenómeno de la socialización, que determina la unidad de las personas, y se realiza para alcanzar objetivos y metas que superan las capacidades individuales. Lo cual es el testimonio más elocuente de que toda persona es un ser social, que reconoce que tiene necesidad de integrarse y ayudar a sus congéneres.
En ese sentido, la Iglesia Católica considera a la familia, como la primera sociedad natural, que posee derechos propios y originarios, por lo cual está situada, como el fundamento de la vida social. Por eso ha declarado el mes de agosto como un lapso para reflexionar sobre su naturaleza, su valor en la sociedad  y su situación en la Honduras actual.
La Familia es el lugar primario donde surgen las relaciones interpersonales y por ello se le reconoce como la célula primigenia y vital de la sociedad: Lo cual no son solo expresiones, pues en la realidad, en su seno se establecen fuertes lazos de unión, que ayudan a sustentar la convivencia de la sociedad.
Es preciso recordar que la familia se basa en el matrimonio entre  un hombre y una mujer, instituido por voluntad divina (este es la única forma de matrimonio que reconoce la ley de Honduras). Y ello porque el matrimonio es la fuente de donde debe surgir  vida de las personas; es el sitio donde se puede asegurar la protección de la prole y el modelo de toda organización social saludable.
El Estado y la sociedad están llamados a brindarle todo tipo de protección al matrimonio y a la familia, dada la constructiva labor que ambas instituciones tienen en la formación de las personas, en la transmisión de los valores éticos y la educación en la fe religiosa.
Que en definitiva, la formación humana que se adquiere en el seno de la familia, forja ciudadanos con una conciencia ética y cívica bien moldeada, y que han de contribuir a generar una mejor convivencia social y por ende, a la creación de una nación más pacífica y equitativa.
Dadas estas condiciones, es preciso que las políticas públicas sobre la familia puedan brindarle protección para garantizar su intimidad y la convivencia familiar. También que las familias sean libres para tomar la decisión de cuantos hijos tener y el derecho preeminente a escoger el tipo de educación que quieren brindar a sus hijos.
La relación del Estado con la familia, debe ser guiada por el principio de subsidiaridad, o sea de profundo respeto por la propia identidad de la institución familiar. De manera que el Estado, está llamado según la Constitución de la República, a proteger a la familia; el matrimonio; la infancia y la maternidad. En sentido contrario, el Estado no puede asumir las funciones que son propias de la naturaleza de la familia y debe reconocer la prioridad de  la familia sobre cualquier otro tipo de comunidad.
En Honduras, dados los altos índices de pobreza y exclusión, el Estado no puede proteger adecuadamente a todas  las familias. Las necesidades de trabajo, vivienda, nutrición, salud y educación son tantas, que no existe, ni capacidad económica y organizativa para poder satisfacerlas.
De ahí, surgen graves males al interior de las familias, como que los hijos se dedican a labores de trabajo infantil, se insertan en pandillas, o deciden emigrar con todas las vicisitudes negativas que ello implica.
Las actitudes solidarias de la ciudadanía, deben volcarse en brindar protección a las familias. La familia, por ser el espacio en donde se deben formarse en valores y principios, cívicos y religiosos,los ciudadanos del futuro, debe ser preservada por la acción protectora del Estado y todos los sectores de la sociedad.
El Señor Jesús también lo expresó claramente: “Yo estaré con ustedes todos los días….hasta el fin del mundo.

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Esta entrada fue publicada el 31 julio 2015 por en Editoriales.
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