Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

No confundamos bien común con bien-estar

 Los niños se sienten acogidos con el abrazo del buen pastor.

Los niños se sienten acogidos con el abrazo del buen pastor.

La cohesión social requiere transparencia institucional, pero también educación de los ciudadanos. Además, en su llegada al país el Papa pide diálogo, respeto por las minorías y cuidado especial a niños, jóvenes y ancianos.
AGENCIAS.-El Papa Francisco estuvo en Bolivia. Su avión procedente de Ecuador aterrizó en el Aeropuerto Internacional El Alto, en La Paz, donde el pueblo boliviano le ofreció una alegre ceremonia de bienvenida.Tras algunos saludos personales al bajar del avión y un breve discurso del presidente Evo Morales en el que no dejó pasar la oportunidad de denunciar que a Bolivia “se le ha mutilado su derecho de acceso al mar a través de una invasión”, el Papa saludó a los bolivianos con un discurso que abordó varios temas, algunos ya recurrentes en su viaje por Latinoamérica.
En primer lugar, Francisco recordó a los bolivianos que han tenido que emigrar y “buscar “otra tierra” que los cobije; otro lugar donde esta madre los haga fecundos y posibilite la vida”.
A continuación destacó la belleza de Bolivia y la riqueza de sus gentes, así como “su variada realidad cultural y étnica, que constituye una gran riqueza y un llamado permanente al respeto mutuo y al diálogo”.
“Cuánta alegría nos da saber que el castellano traído a estas tierras hoy convive con 36 idiomas originarios, amalgamándose –como lo hacen en las flores nacionales de kantuta y patujú el rojo y el amarillo– para dar belleza y unidad en lo diverso”, exclamó.
Francisco se presentó en Bolivia “como huésped y peregrino” y explicó: “Vengo para confirmar la fe de los creyentes en Cristo resucitado, para que cuantos creemos en Él, mientras peregrinamos en esta vida, seamos testigos de su amor, fermento de un mundo mejor, y colaboremos en la construcción de una sociedad más justa y solidaria”.

COHESIÓN SOCIAL
El Papa Francisco valoró los “pasos importantes” que Bolivia está dando para incluir a amplios sectores en la vida económica, social y política del país, y afirmó que ello “requiere un espíritu de colaboración ciudadana, de diálogo y participación de los individuos y los actores sociales en las cuestiones que interesan a todos”.
Para lograrlo, destacó la importancia de “aunar voluntades, sin excluir ni rechazar a nadie” y de que el crecimiento no sólo sea material.
Por eso, advirtió, “además de la transparencia institucional, la cohesión social requiere un esfuerzo en la educación de los ciudadanos”.
Por otra parte, dijo que “la familia merece una especial atención por parte de los responsables del bien común porque es la célula básica de la sociedad” y afirmó que “la Iglesia también siente una preocupación especial por los jóvenes” y por los niños, que junto a los ancianos sufren a menudo exclusión.
Francisco señaló la importancia de valorar, admirar y custodiar a las personas mayores, que traen la sabiduría de los pueblos pero “hoy son descartados por tantos intereses que ponen al centro de la vida económica al dios dinero”.
En este sentido, afirmó que “la Iglesia hace opción por ir generando con este cuidado una “cultura memoriosa” que les garantiza a los ancianos no solo la calidad de vida en sus últimos años sino la calidez”. Finalmente, puso su visita a Bolivia bajo el amparo de la Virgen de Copacabana e impartió una bendición.
A continuación se trasladó en papamóvil al Palacio del Gobierno. El recorrido, en el que una multitud de personas lo iban saludando efusivamente desafiando al frío (que él combatió con un abrigo y un poncho blanco), incluyó una breve parada para recordar y rezar por el jesuita Luis Espinal, que fue asesinado en Bolivia en 1980 por predicar el Evangelio de la libertad.
Allí realizó una visita de cortesía al presidente Morales, quien en el intercambio de regalos incluyó una figura de Cristo clavado sobre un martillo en cuya base había una hoz, símbolo tradicional del comunismo, y ese mismo símbolo en un colgante que le colocó al Papa en el pecho.
En su discurso posterior a las autoridades civiles, en la catedral de La Paz, Francisco afirmó que “las ideologías encandilan”. “La fe no encandila, la fe es una luz que no obnubila, sino que alumbra y guía con respeto la conciencia y la historia de cada persona y de cada convivencia humana”, destacó.

BIEN COMÚN NO ES BIENESTAR
Pero el Papa habló sobre todo en esa ocasión del bien común, destacando que “confundimos sin darnos cuenta el “bien común” con el “bien-estar”, “sobre todo cuando somos nosotros los que lo disfrutamos y no los otros”.
Francisco advirtió que “nos habituamos tan fácilmente al ambiente de inequidad que nos rodea, que nos volvemos insensibles a sus manifestaciones” y que “el bienestar que se refiere solo a la abundancia material tiende a ser egoísta”.
“Así entendido, el bienestar, en vez de ayudar, incuba posibles conflictos y disgregación social; instalado como la perspectiva dominante, genera el mal de la corrupción que cuánto desalienta y tanto mal hace”, lamentó.
Sin embargo, añadió el Papa, el bien común “es un pasar de lo que “es mejor para mí” a lo que “es mejor para todos”, e incluye todo aquello que da cohesión a un pueblo: metas comunes, valores compartidos, ideales que ayudan a levantar la mirada, más allá de los horizontes particulares”.
El Papa Francisco habló también de libertad, señalando que “siempre es el mejor ámbito para que los pensadores, las asociaciones ciudadanas, los medios de comunicación desarrollen su función, con pasión y creatividad, al servicio del bien común”.
Sobre la libertad religiosa, dijo que “nos recuerda que la fe no puede reducirse al ámbito puramente subjetivo, no es una subcultura”.
En referencia a las relaciones internacionales de Bolivia, Francisco señaló que el diálogo es indispensable y que “todos los temas, por más espinosos que sean, tienen soluciones compartidas, razonables, equitativas y duraderas”.
Y sobre la situación interna del país, dijo que “Bolivia transita un momento histórico: la política, el mundo de la cultura, las religiones son parte de este hermoso desafío de la unidad”; “hoy puede ser el tiempo de la integración y hay que caminar en ese camino”.
Francisco habló también de ecología citando su última encíclica, y afirmó que “el ambiente natural y el ambiente social, político y económico están íntimamente relacionados”.
“Nos urge poner las bases de una ecología integral, que incorpore claramente todas las dimensiones humanas en la resolución de las graves cuestiones socioambientales de nuestros días”, y que supone “ecología de la madre tierra -cuidar la madre tierra-, ecología humana -cuidarnos entre nosotros- y ecología social”.
Finalmente, el Papa destacó que también las tradiciones forman parte de la cultura, junto a las ciencias y las artes, y volvió a hablar de la familia, “amenazada en todas partes por tantos factores: la violencia doméstica, el alcoholismo, el machismo, la drogadicción, la falta de trabajo, la inseguridad ciudadana, el abandono de los ancianos, los niños de la calle”.
Rechazó las “pseudo-soluciones desde perspectivas que no son saludables a la familia sino que provienen claramente de colonizaciones ideológicas” y declaró que “son tantos los problemas sociales que resuelve la familia y los resuelve en silencio, son tantos, que no promover la familia es dejar desamparados a los más desprotegidos”.

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Esta entrada fue publicada el 10 julio 2015 por en Desde el Vaticano.
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