Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

En el fragor de la batalla

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En el fragor de la batalla
Jóse Nelsón Durón V.
Quizás es por temperamento, frustración o, con todo respeto, terquedad, cada gestión con origen catracho, llámese, denuncia, votación, campaña política, partido de fútbol, discusión, división, negociación u otra denominación, parece convertirse en un campo de batalla en que salen a relucir todo tipo de actitudes, no necesariamente productivas, que complican a veces el proceso y el resultado, y el ambiente en que se desarrolla se convierte prácticamente en un campo de batalla. Y es, precisamente y visto desde el lado positivo, lo que se libra en nuestro país: la batalla de la verdad y de la justicia en la gran guerra por la recuperación de la dignidad catracha como nación libre, soberana, democrática y justa.Las batallas de una guerra suelen ser cortas y con el ánimo de prevenir lo que ha dicho el Cardenal Rodríguez Maradiaga acerca de los escándalos en Honduras, que solo duran tres o cuatro días, esperamos que no pase lo mismo con el diálogo convocado por el Gobierno por presiones de la población, que exige el combate decidido contra la corrupción y la impunidad. La capacidad de los mediadores enviados por la ONU y la OEA es alta e innegable, a juzgar por personas como los doctores Custodio e Idiáquez, y otros observadores de la realidad política y social del país; y de la misma calidad debe ser la contraparte nacional, tanto por el sector de los Indignados,el gubernamental y todos los que participarán en esta justa. El escenario está casi preparado y esperamos que el resultado, además del castigo en los casos más graves y relevantes, nos deje un sistema de justicia con el mejor de los blindajes contra el robo, dolo, deshonestidad e impunidad. En todo caso, deseamos que en el proceso impere la verdad y la justicia, atemperadas ambas con actitudes y posiciones maduras, honestas, prudentes y tolerantes.
En el planteamiento de la situación parece conveniente recordar el consejo recibido en un Retiro Espiritual antes de recibir el Sacramento de la Confesión o Reconciliación: pongan todos sus pecados como bestias en un establo, donde los más grandes querrán romper las trancas y portones primero que los más pequeños y sopórtenlos en esa posición; entonces, abran las puertas para que salgan uno por uno y en orden de gravedad y magnitud, es decir, echen primero los más grandes para asegurarseque sean los primeros en ser confesados, sin olvidar los pecados pequeños, de menor gravedad y relevancia.Este domingo hemos recibido el envío, como lo hizo el Señor Jesúscon sus doce apóstoles, a quienes ordenó no llevar sino un bastón, sandalias y una sola túnica; como diciéndoles: apóyense en la justicia, pisen solamente el camino de la verdad y revístanse de sólida fe y paciencia. En otro momento el Señor nos envía como ovejas entre lobos y el Papa Francisco nos ha pedido esparcir por el mundo el manso olor a oveja, pese al hedor lobezno que quiere prevalecer y que parece imposible que desaparezca. Sin embargo, nuestra batalla contra los enemigos bien identificados, por su vejez y por los estragos que han causado, debe estar liderada por el mejor y único Rey, el Señor Jesús, con quiendebemos encabezarla si queremos tener éxito.
En el fragor de esta batalla pueden perderse otros ruidos, interesados como estamos en el resultado que anhelamos, si centramos el escenario en denuncias no demostrables, intereses políticos y rencores y disensos de otro tipo. Los listados preparados por el movimiento de los Indignados y otros que puedan surgir, son memorias útiles que impedirán el olvido de asuntos como la depuración policial;la investigación de asesinatos como el de Landaverde, el periodista Villatoro, los estudiantes universitarios y tantos otros catrachos; los delitos de funcionarios que se van a casa o al extranjero con el único castigo del despido; la elección de la Corte Suprema de Justicia y de los Jueces; las contrataciones del Estado de compras y contratos de suministro y construcción; los excesos y abusos magisteriales y sindicales; los desaciertos culposos de funcionarios públicos en la aprobación de permisos de construcción y adjudicación de licitaciones; el nepotismo; el disfraz de gastos; el aire de intocabilidad de Gerentes y Juntas Directivas de Instituciones Autónomas, oficiales de la Policía, dirigentes magisteriales, sindicales y funcionarios públicos… la lista puede no parar. El gran rescate de la dignidad nacional vendrá del blindaje y mejoramiento del sistema de justicia y de la administración pública. Las manzanas deben cortarse, pero el árbol de nuestra democracia y de nuestras Instituciones debe ser conservado, aún en el fragor de la batalla.

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Esta entrada fue publicada el 10 julio 2015 por en Caminar, Punto de Vista.
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