Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

Una esperanza, para vivir dignamente

El compartir en el hogar siempre está presente. En esta imagen Monseñor Guido Plante QDDG, junto algunos miembros de esa familia.

El compartir en el hogar siempre está presente. En esta imagen Monseñor Guido Plante QDDG, junto algunos miembros de esa familia.

El Hogar de la Esperanza es un centro de acogida, para las personas que no tienen donde vivir, ya sea porque sus familias los han abandonado, o son de extrema pobreza.Texto y foto Delfina Janeth Lagos
dlagos@unicah.edu
¿A dónde queda una casa el cual les da morada a los pobres de Choluteca? Esa es la pregunta obligada para dar con una vivienda muy conocida en este departamento y la cualofrece tanto apoyo al más necesitado.
Responder a esa pregunta es llegar a “El Hogar de la Esperanza” el cual queda a escasos 10 minutos de la Iglesia Inmaculada Concepción de Choluteca, hogar que fue fundado por el padre Javeriano, Monseñor Guido Plante el cual falleció el mes de mayo de este año, él dejó una gran herencia a este caluroso departamento, esta casa hogar, que le da acogida a todas las personas que están en situación de desamparo.

ESPERANZA
Hace más de 20 años con la llegada de Monseñor Plante QDDG a la Diócesis de Choluteca, nace la idea de darles un hogar digno y feliz a todas estas  personas que se encontrabanambulando en las calles y que no tienen un techo donde vivir y es ahí donde la idea se concreta y fue el 8 de enero de 1993 que inicia esa obra de amor y recepción, junto a Sor Teresa Normand, una hermana canadiense de la congregación de las Hermanas de Jesús, que de cariño se le conoce en todo el lugar como Sor Teresita.
Este hogar está destinado exactamente a dar acogida a todas las personas que están en situación de desamparo, especialmente adultos mayores que carecen de protección social y familiar y que por ello duermen en las calles, aceras o parques.También aloja a enfermos (as) que no son de la ciudad y que vienen a tratamiento médico y que carecen de recursos para viajar diariamente al Hospital del Sur.
El hogar tiene sus requisitos de ingreso, ser de bajos recursos y aceptar las reglas y normas de convivencia y disciplina, entre otras más, pero la principal amar y respetar a Dios y saber que este lugar es una esperanza para dormir una noche dignamente o convertir la casa en su hogar.

COLABORADORES
Uno de las personas que ayuda a que este centro se mantenga en buenas condiciones es Sor Teresita una de las fundadoras, cual ha luchado por velar que la casa hogar siempre este abierta para darle ese calor, de familia a todos lo que se acercan a pedir ayuda de alojamiento. A la hermana los miembros del hogar la describen como “el ángel que vino desde Canadá a cuidarlos”
Otra persona que ayuda a este centro es doña Gloria Pinel, ella es parte de las colaboradoras que siempre están dispuestas ayudar ya sea en velar porque tengan la casa en buenas condiciones y al menos su plato de comida digna.
Con alegría doña Gloria relata que estar de colaboradora en El Hogar de la Esperanza es una misión que Dios le ha dado “Ya soy de la tercera edad y sé que no puedo hacer mucho y la mayoría de los que colaboramos  no somos jóvenes al contar los años,  pero sí jóvenes de corazón con muchas ganas de ayudar, al que más lo necesita, mientras pueda hacer actividades junto a los demás que ayudamos, esta morada estará abierta para atender a quien desee llegar”

AFORTUNADOS  

Sentarse en el comedor junto a los miembros de la familia de este hogar es platicar con don José Flores, el cual lleva más de 11años habitando en esta casa, se ha convertido en su verdadera mansión así le llama él“ Sor Teresita es mi ángel ella me brindó la mano cuando yo más lo necesitaba, aquí si nos enfermamos ella lucha y ruega en los hospitales para que nos atiendan y eso vale oro” detalló el abuelo el cual su edad no la reveló pero sus físico relata que tiene un buen recorrido en la vida. Al seguir observando el lugar es mirar que poco a poco se van acostando los miembros de la casa, ya la hora de dormir les llega, y se puede observar en una cama bien arreglada a otro miembro de esta familia él es no vidente y está un poco delicado de salud, al preguntar cómo se llama, de inmediato contesta don Elías Vásquez otro abuelo que habita en la casa“el señor que está ahí está dormidito ya lo acostamos, él no mira, pero nosotros somos sus ojos, él es nuestro hermano” con esa respuesta es saber que en El Hogar de la Esperanza son una familia de amor, comprensión y compañerismo.
Son tantos los que han pasado al menos una noche a dormir en este lugar, unos hondureños otros de países hermanos que vienen a trabajar a la “Sultana del Sur”  y no tienen donde dormir y es en este lugar se les abre las puertas.

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Esta entrada fue publicada el 29 junio 2015 por en Choluteca, Diócesis.
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