Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

Editorial del Domingo 28 de Junio de 2015

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Política y compromiso político
La política tiene como objetivo principal privilegiar la dignidad y los derechos fundamentales de la persona humana. El compromiso político es la capacidad de tomar decisiones específicas, diseñar programas, participar en campañas, asumir representaciones populares, ejercer el poder, todo para el servicio de la ciudadanía.
De manera que la actividad política, en definitiva, está encaminada la práctica de la caridad, o sea: el amor al prójimo. Lo cual constituye una obligación ética insoslayable. Puesto que es un quehacer que tiene como objetivo principal, eliminar las desigualdades, estableciendo oportunidades muy semejantes para todos los hondureños.
Conceptualmente podemos afirmar que la política es una actividad necesaria y digna, ya que todo su accionar supone tender hacia el Bien Común. Sobre todo cuando se tiene el ejercicio legítimo del poder, se debe trabajar buscando siempre el Bien Común para alcanzar el bienestar de toda la sociedad.
La cultura política está compuesta de valores, concepciones y actitudes que se orientan hacia el ámbito específicamente político. O sea el conocimiento de los elementos que configuran la percepción de la ciudadanía respecto al poder. Dicho de otra manera, buscar desde el poder, la perfección integral de todas las personas y el bien de toda la sociedad, son los fines esenciales de la cultura política.
Desgraciadamente, los hondureños, a lo largo de su historia, se han caracterizado por ser muy politizados, pero muy pobres en lo relativo a la cultura política. De este analfabetismo lamentable acerca de la cultura política, se ha llegado a la politiquería, que no es otra cosa que la búsqueda del poder por los beneficios personales y grupales que el mismo brinda,  sin trascendencia alguna para los adversarios. Condenando grandes grupos a la exclusión.
De hecho, la historia de Honduras, en el siglo pasado, giró alrededor de una vorágine de odio, resentimiento,sed de venganza y la división, por el poder. Lo cual condujo hacia las luchas armados fratricidas, las famosas revueltas, que cesaron casi hasta la mitad del siglo.
En esta equivocada concepción de la política, radica una de las causas de la enorme desigualdad que existe en los hondureños.  Desigualdad concretizada en la pésima distribución del ingreso, ya que el 20%  de la población más rica obtiene casi el 60% de los ingresos, y el 24% de la población más pobre, solamente tiene acceso al 3% de los ingresos.
Y en todos  estos períodos, la presencia de la corrupción que subsiste hasta los actuales momentos, en que se da una mayor concientización en la población, acerca de la gravedad de esta vergonzosa práctica. La corrupción, significa cercenar a los más pobres, las oportunidadesque pudieran tener de alimentación, salud, educación, vivienda y trabajo.
“La Marcha de las Antorchas”, liderada por un grupo de jóvenes, ha servido para elevar la conciencia de buena parte de la ciudadanía e inducirlos en la necesidad de participar en política.
El exigir justicia por el latrocinio ocurrido en el Seguro Social, ha sido el motivo principal que ha impulsado a miles de personas a participar. Aunque hay grupos políticos que han querido instrumentalizar este gesto ciudadano y convertirlo en caja de resonancia para la difusión de sus consignas propias, lo cual posiblemente sea difícil controlar entre la multitud que marcha.
A medida que se han ido sucediendo los eventos, se ha ido pasando de la protesta a la propuesta. Y se han definido la participación de una “Comisión contra la Impunidad” dependiente de las Naciones Unidas, cuya presencia se considera necesaria para garantizar la transparencia. Y lo cual consideran como una condición esencial.
Y no está muy lejos,  la oportunidad de que se establezca un gran diálogo nacional, para definir las condiciones en que se pueda garantizar, que haya castigo para los corruptos y los corruptores. Y se logren acuerdos sobre aspectos vitales para la aplicación de la justicia.
No obstante,  tiene que ser un diálogo incluyente, pues existen muchos otros sectores de la sociedad civil, y los partidos políticos, que deben ser tomados en cuenta, a la hora de consensuar.
El Señor Jesús invita a todos a la unidad: “Todo Reino dividido contra sí mismo queda destruido…y una casa se desploma sobre la otra”

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Esta entrada fue publicada el 26 junio 2015 por en Editoriales.
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