Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

Por una gran mujer

P5apuros

El Mundo de los Apuros
Por una gran mujer
Asdrúbal Henríquez
¿Qué tengo para ti, oh Gran Mujer? En el día apartado por el Altísimo, para que nosotros los que hemos sido frutos de tus entrañas, celebremos a lo grande; a  ti traigo un hermoso arreglo de las flores más lindas, hermosas y vivas que serán junto a tu lindo corazón un completo jardín. Son las flores que fueron sembradas, injertadas, regadas y cuidadas por una sociedad de ángeles, esos mismos que un día hicieron florecer el mismísimo jardín de Edén.¡A ti oh Mujer, mi amor!; aquel que vuelve a ti desde donde un día vino, así como va y viene el  agua del mar trayendo y llevando a veces lágrimas, a veces penas, a veces desencantos; pero que ha traído y llevado más,  tus sonrisas, tus gozos, tus alegrías y tus éxitos.
No sé si he pecado ante mi Dios, pero un altar te estoy diseñando con el más alto, de entre todos los honores de ésta tierra, tal como si de una beata o un santa a punto de la canonización se tratase. Tal vez estoy pecando porque soy tu devoto y casi lo estoy apostando con mi catolicidad, pero sabes que te amo. Te amo cuando traigo al presente cada incomodidad de mi presencia en tu vientre, cuando me imagino ese dolor tras otro dolor a la hora de todos tus partos. Me pongo de tu lado cuando también imagino las horas de desvelo para darme un poco de tu calor y de tu leche. Todo para que yo volviera por la ruta del ensueño, como un angelito que tiene por cuna un pedacito de cielo, el cielo de tu regazo donde seguro dormía, con la vigilia de tus ojos que mirábanme como todo un príncipe, como todo un rey, como todo un habitante de este mundo: correteando, jugando, columpiándome, estudiando y buscando entre las horas y sus afanes, la felicidad.
Cuantas historias se cuentan tal vez entre lágrimas y soledades, tal vez porque al que llamaban padre dejó de serlo y te dejó sola con una carga, con su peso y con su responsabilidad. Y cuántas veces lo que comenzó con amor, con caricias, con besos y abrazos terminó para ti con una bofetada, con un corazón roto en pedacitos por su adulterio, su engaño y por su partida.
Pero te hiciste de hierro, y hay parte de ti que es de acero que no se oxida. Y caminaste, al principio a tientas; pero llegaste a correr cual mejor de las atletas y alcanzaste metas, unas y otras.  Y alcanzaste la victoria deseada; ver  tus hijos crecidos y unidos.
Todas esas historias me las contaron tal vez tus canas, tal vez tus cicatrices y una que otra de tus arrugas; que son verdaderas letras y han llegado a ser la partitura, el pentagrama sobre la que se puede componer y alcanzar una melodía, una bella música de amor sinigual.
¡Te nombro Madre, y con orgullo lo digo! Y respiro profundo, del mismo aire que tomé cuando me viste nacer, lo tomo hoy `para acompañar a mi guitarra, para cantarte un poema  a tu santa presencia. Es poco lo que digo de mi boca, pero mi corazón dice más que las muchas palabras.  Y de parte de todos los hijos  que vivimos en este mundo, a las madres que están a nuestro lado o que están lejos. Y a las que, sentadas junto a la diestra de Dios, nos escucharán; con todas las fuerzas del alma les decimos:
¡FELIZ DIA DE LA MADRE, DIOS SEA POR SIEMPRE CON USTEDES!

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Esta entrada fue publicada el 8 mayo 2015 por en El Mundo de los Apuros, Punto de Vista.
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