Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

Hermosa Reina

Carlos Francisco Hernandez  ganador del 1º lugar en poesía.

Carlos Francisco Hernandez ganador del 1º lugar en poesía.

Hermosa Reina
Cuán grande es la belleza,
Que mis ojos contemplan en mi amada reina.
Dulzura, hermosura, ternura, serenidad y humildad refleja,
Su rostro angelical, en su brillante y fresca mirada.María, María, es mi reina vestida de alegría,
Mujer llena de gracia, llena de amor, de sabiduría.
Casa de misericordia, morada del salvador,
Templo del Dios vivo, hecho Hombre por amor.

Madre que en tu seno de oración llevaste,
Al autor de la vida, con admirable fe.
Dichosa por ser custodia de la salvación,
Regazo y rocío del Señor que te eligió.

María, tú la inspiración más sublime del amor,
Manifestación de la gloria, de la luz de aquel que resucitó.
Expresión maternal del rostro del Padre Dios,
Rayo de luz y fortaleza en la fuente de la oración.

Tú,casa de Dios, cántico de alegría en la resurrección,
Llévame de la mano a mi Señor muerto y resucitado.
Glorioso y exaltado, por medio tuyo reina mía, madre,
Que a Él me guías por la gracia de tu amor humilde.

María, luz que me conduces a Dios,
Con tu ejemplo  vivo de amor.
Haz que mi corazón se alegre en el Señor,
Para cantar las grandezas del creador.

Tú, canto del cielo, reina llena de alegría,
Rosa mística embellecida en la tierra.
Virgen hermosa, estrella de salvación,
María sierva del divino amor.
La perla escogida por el Señor.

Carlos Francisco Hernández Reyes
II de filosofía
Diócesis de La Ceiba

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el 8 mayo 2015 por en Ecos del Seminario.
A %d blogueros les gusta esto: