Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

Editorial del Domingo 3 de Mayo de 2015

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Convivir en paz
Según San Agustín: “la paz es la tranquilidad en el orden”. Lo cual no significa que en la sociedad se tenga que vivir con actitudes pasivas o conformistas. La paz social implica esfuerzo, pues hay que adaptarse a situaciones cambiantes. La paz socialdemanda participación inteligente para lidiar con situaciones históricas que sufren modificaciones frecuentes. En último término, es la ciudadanía entera la que forja la paz, construyéndola por medio del entendimiento mutuo, la solidaridad y la subsidiaridad.
Según la definición de San Agustín, la paz se basa en el justo orden de todas las cosas. Se funda sobre una correcta concepción de la persona humana, y sobre un orden público, que descansa en la mentalidad de un pueblo comprometido a practicar el “amor al prójimo”.
En un sentido amplio, tenemos que reconocer que la paz es fruto de la justicia. Entendida esta última como el respeto a todas las dimensiones de la persona Humana. De manera que la convivencia social esté orientada hacia el Bien Común. Y que exista un ambiente cívico donde se promuevan y respeten los Derechos Humanos. Como lo expresa la Palabra de Dios: “apártate del mal y obra el bien”.
En la sociedad hondureña, todo ciudadano está llamado a dejarse interpelar por la masiva presencia de la pobreza, la exclusión, la ignorancia, la insalubridad y el desorden moral; que han  colocado a la mayoría de la población en situaciones infrahumanas de simple supervivencia, Ningún hondureño puede ser indiferente a esta realidad dolorosa.
Las condiciones de vida paupérrimas, son la causa principal del clima de violencia que se traduce en muertes y otros delitos contra la integridad personal, que estáafectando a todos los sectores de la sociedad. Y las acciones delictivas derivadas del tráfico de drogas y los actos de extorsión, son los frutos del crimen organizado presente en la realidad hondureña.
La violencia es un mal social que contribuye a agudizar los problemas que aquejan a la población. De hecho, podemos afirmar que la violencia criminal es indigna de la condición humana, tanto para quien la ejerce como para quien la sufre.
Por eso la violencia criminal se conceptúa como una gran mentira, pues va contra la verdad de la fe cristiana, y contra la verdad del ser humano. La violencia criminal es destructiva de los valores de la vida humana, la dignidad de la persona y de la libertad como derechos esenciales de todo ciudadano.
Por ello, el combate contra la violencia criminal debe ser frontal y decidido; con el ánimo de que quien la provoca sea puesto ante los organismos de la justicia, y sea castigado en los términos que manda la Ley. Y que se les reconozca el derecho inalienable de sudefensa, mediante un juicio justo. Recordemos que una condición indispensable para que se pueda convivir en paz, es la afirmación del Estado de Derecho.
El combate a la violencia criminal corresponde a las instituciones estatales que tienen la condición de operadores de justicia. Pero todos los ciudadanos deben involucrarse en esa lucha contra la violencia criminal, a nivel preventivo. Sobre todo, al interior de la propia familia, contribuyendo con la educación de sus hijos; transmitiendo los valores de la fe y de la ética. Colaborando en las actividades comunales que ayuden a preservar el orden público. Además, ayudar en lo posible, en las situaciones de pobreza y exclusión de los vecinos, pues es importante reconocer que todo ciudadano tiene la responsabilidad de promover la paz
Recordemos que la inequidad en Honduras, es una falla secular y estructural de la economía  que  hamantenido,  a pesar de las distintas administraciones de los gobiernos que se han sucedido. Sucesiones democráticas que no han sabido establecer una continuidad en la aplicación de políticas públicas Lo cual ha impedido que la pobreza  y la exclusión hayan disminuido. Ni que los índices de desarrollo humano hayan mejorado.
Honduras, hasta el momento no ha logrado construir una sociedad equitativa. Y ese debe ser el objetivo central, no solo de quienes gobiernan, sino de toda la ciudadaníaque debe colaborar solidariamente, en la construcción de una convivencia en paz, justicia y verdad.
Ya lo dijo el Señor Jesús: “Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia….ellos serán saciados”

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Esta entrada fue publicada el 30 abril 2015 por en Editoriales.
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