Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

Resucitó entre los privados de libertad

 El via crucis personificado por los internos del penal,  despertó esperanza en el recinto.

El via crucis personificado por los internos del penal, despertó esperanza en el recinto.

Los barrotes de la penitenciaria no les impidieron celebrar una verdadera Semana Santa, unos días donde abrieron su corazón para contemplar la pasión de Cristo y con él en la Resurrección decidieron liberarse de todo lo que les limita su vida espiritual.Marcos, un privado de libertad ha quedado impactado desde la celebración del Jueves Santo, cuando él representó a uno de los apóstoles  a quien el Obispo Ángel Garachana le lavó y besó el pie a ejemplo de Jesucristo.
“Impactado que la máxima autoridadde nuestra diócesis,lavándonos los pies  a personas que estamos en un lugar donde la sociedad nos tiene marginados, que nos ven como escorias, como desperdicios, y que el máximo jerarca de la iglesia católica en San Pedro Sula, en un acto de humildad, similar al que hizo Cristo, lave nuestros pies incluso que al final nos lo haya besado, la verdad es que es  algo que en lo personal a mí me ha impactado positivamente”, expresa este privado de libertad.
Cuando a Marcos lo invitaron a participar, no dudó en hacerlo, y fue motivo de alegría, “me siento emocionado”.  Este momento que Marcos vivió lo relacionado a un llamado a servir en el centro penal, “me siento motivado a tomar un compromiso, es más, ahorita en el transcurso de la misa, se me ocurrió una idea, voy a ofrecerme como colaborador para catequizar aquí adentro”.
Como un mensaje para las familias que gozan de libertad física, Marcos les invita a vivir con fe y unida al Todopoderoso. “No nos olvidemos de Dios, y valoren la libertad, solo estando uno en este lugar se da cuenta de ese tesoro que tenemos y que no lo apreciamos, y a veces de una forma injusta venimos a este lugar,  solo Dios sabe con qué propósito”.

Volvió la esperanza
Semanas anteriores a los días santos, los internos de la penitenciaría sampedrana pasaron por angustiosas horas, en un acto violento, golpes y lluvia de disparos,  que atemorizó a los privados de libertad y a su familia. Vivieron un Vía Crucis que les llenó de esperanza.
Antes del suceso violento, ya se había planificado organizar un Vía Crucis viviente. “Después de lo que ocurrió, ya no íbamos a hacer el Vía Crucis, había un desánimo”, expresa Claudia, quien sirve detrás de las bartolinas impartiendo clases en la escuela, dándose como maestra para formar a quienes aspiran cambiar el rumbo de su vida.
“Estaba sentada en la escuela, y llegaron a preguntarme cuándo íbamos a hacer el Vía Crucis. Vi su entusiasmo y pues lo hicimos”, agrega.  Claudia de manera creativa y junto a un grupo de internos elaboró con mucho detalle los ornamentos que lucirían el Viernes Santo.
Cartón, cabuya, papel y plástico que lograron reunir, fueron los materiales de la vestimenta que usaron para dar vida a la pasión de Cristo. “Personalmente me animó la fe católica, y sentir el amor que Jesús tiene por nosotros.

Un Jesús detrás de los barrotes
Mario, nunca imaginó que estando interno en una penitenciaria, le tocaría personificar a Jesucristo. “me siento contento, por haber hecho el papel de Jesús, ya que él dio la vida por nosotros en la cruz, un día que debemos recordar siempre en todas las generaciones”.
“Me motivó la fe cristiana, y creo en un cristo que murió y resucitó al tercer día y que vive en nuestros corazones”, señaló con serenidad Mario. En los angostos pasillos, le tocó caer, al igual que Jesús, mientras caminaba cargando la cruz, los demás privados de libertad le gritaban crucifíquenlo.
Este hondureño, que vive privado de libertad, personificó con mucha entrega a Cristo que camina entre los que están presos, olvidados hasta por la familia. “No importa cuántas caídas tengamos en nuestra vida, lo importante es levantarnos con Cristo”.

“Para el Señor no hay barreras”
Monseñor Ángel Garachana dijo a los privados de libertad que la Pascua, es el paso del Señor, es la liberación que el pueblo experimenta como obra de Dios. También les dijo que “para el Señor no hay barreras ni obstáculos, él está con ustedes, está en este centro penal”.
Con una mirada amable, Monseñor Garachana les resaltó que “el Señor puede cambiar sus corazones, las relaciones entre ustedes, la organización, las estructura,  puede dar otro estilo distinto incluso puede cambiar el corazón de las autoridades, y ojalá toque el corazón de quien tiene responsabilidad en el país en el cumplimiento y rehabilitación de la persona, donde se busque el bien de la persona”.
Dijo que es importante apoyar y dar esperanza a los que salen libres, para que tengan nuevas oportunidades. “Una de las preocupaciones es la reinserción, ya se está haciendo algo, pero seguimos tocando puerta para pedir ayuda, para ofrecer alguna estructura  de trabajo para aquellos que salen y no tienen quien los acoja, ni familia ni trabajo”, expresó con cariño Monseñor Garachana.

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Esta entrada fue publicada el 10 abril 2015 por en Diócesis, San Pedro Sula.
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