Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

Editorial del Domingo 22 de Marzo de 2015

P4editorialAfrontar la crisis
Honduras está atravesando una difícil situación económica y social, cuyo resultado son los altos índices de pobreza, que se ha ido concentrando en la mayor parte del aumento poblacional, en las últimas décadas, debido a la inequidad del sistema económico.
Es también el resultado de la falta de coordinación y continuidad de políticas públicas. Ello ha hecho que muchos programas sociales y económicos, así como muchas reformas de instituciones públicas, fracasaran. No tuvieron resultados, por haber sido descontinuados.
Así la mayoría de la población está sometida a condiciones de vida muy severas, sin empleo ni educación, y en muchas comunidades, ni siquiera la dotación de servicios básicos. Además, ha aparecido lo que el papa francisco describió, con un vocablo genérico: “la mexicanización” de Honduras, con la presencia y actividad de los carteles de la droga.
Se dice que la situación de Honduras es crítica desde el punto de vista económico y social. Pero no es un caso aislado. Los problemas de pobreza, exclusión y violencia ciudadana, que actualmente está viviendo en su seno, son similares a los de los demás países de la región.
Ello indica que el  deterioro de la nación, que ha venido acentuándose en los últimos años, tiene también causas estructurales. Y que por su profundidad y extensión, requerirá de soluciones que comenzarán a ser perceptibles, con el transcurso del tiempo. Soluciones posibles que tienen que darse como consecuencia de la participación activa de todos los sectores que conforman la nación.
El peor error que pueden cometer los hondureños, ante la crisis que abate al país, es adoptar y pretender hacer prevalecer actitudes negativas. Lo cual se traduce en oponerse a todas las iniciativas que surjan del gobierno, de los partidos políticos, de la sociedad civil, de las ong´s y de los gremios, sólo por el deseo de beneficiar intereses particulares o sectarios.
Este es el momento de crear en los hogares, las calles y las plazas un ambiente de opinión pública, sobre la base de un clima de discusión y concertación, en el que sea comprensible que la política es la actividad que tiene que ver con lograr el bien común. La política sólo puede ser fecunda, cuando se participa en ella, tutelando los intereses de toda la sociedad.
En este sentido hemos de recordar que el beato Pablo VI presentó la política como un acto de amor, expresó: “es una manera exigente pero no la única de vivir el compromiso cristiano al servicio de los demás”. Lo cual convierte la solidaridad en un convenio ético prioritario de la ciudadanía, que debe conducir a la forja de una sociedad de comunión.
Una sociedad que debe fundamentarse en sólidos valores cristianos, como ser: el primado de la persona humana sobre las realidades materiales; conceder  mayor importancia a la ética sobre la técnica; buscar prioritariamente el ser más sobre el tener más; y tratar de practicar siempre la misericordia sobre la justicia. Esta será la forma idónea en que los hondureños podrán crear condiciones para alcanzar un mayor índice de desarrollo humano.
Cada ciudadano está obligado a participar políticamente, desarrollando una presencia activa y responsable en la vida social, cívica y económica de su propia comunidad. Su actividad debe traducirse en presentar ideas, sugerencias y/o proyectos destinados a promover y fortalecer los derechos fundamentales de la persona humana y de la comunidad.
La lucha que actualmente se está librando para desarticular las organizaciones del crimen organizado, y las capturas y extradición de narcotraficantes, han comenzado a tener éxito. Pero también han tenido consecuencias dolorosas, pues los grupos delictivos afectados, no han permanecido pasivos y se han dedicado a tomar represalias.
Represalias  mediante la ejecución violenta de personas indefensas, cuya muerte tenga mucha repercusión mediática, para generar una opinión negativa sobre la labor que realizan las instituciones de los operadores de justicia.
Hasta el momento, la crisis fiscal ha sido manejable. La batalla por alcanzar la seguridad ciudadana se está librando. Con esperanza firme, y con la participación de todos los sectores, hay que enfocarse en construir una Honduras más solidaria y equitativa. Con inversión y fomento de empleos dignos, para erradicar la pobreza y la exclusión.
Es necesario recordar la palabra del Señor Jesús: “Ámense unos a otros…como Yo los he amado”.

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Esta entrada fue publicada el 20 marzo 2015 por en Editoriales.
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