Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

Editorial del Domingo 1 de Marzo de 2015

P4editorial

La gestión del orden social
La persona humana es fundamento, causa y fin de la institucionalidadque existe en una sociedad determinada. La persona humana además, es el autor, el centro y el objetivo final de toda actividad económica, política y social. Actividades que deben conducir a brindar oportunidades de auténtico desarrollo humano, a todos los ciudadanos.
La persona humana es sujeto de derechos inalienables, que tienen su origen en su propia naturaleza. Derechos que nada ni nadie pueden destruirlos. Ni tampoco pueden ser anulados por condicionamientos externos. Ninguna autoridad o poder humano deben obstaculizar la realización integral de toda persona.
La renovación de toda sociedad debe estar basada en la verdad. La verdad sobre Dios y su proyecto de amor a la humanidad. Así como la verdad sobre la eminente dignidad de la persona humana. Es la única forma de establecer un orden social en que pueda salvaguardarse la libertad de toda persona y puedan ejercitarse de manera efectiva los Derechos Humanos.
De esta manera se garantiza que la libertad humana tenga, su auténtica y más profunda realización en la voluntaria aceptación de la ley moral que ha sido revelada por el mismo Dios, creador y redentor de la humanidad entera.
Esta ley moral es el camino que conduce a una convivencia pacífica y solidaria con los otros, para estructurar un orden social, económico, político y cultural que como lo expresó San Juan XXIII: ”Esto ocurrirá ciertamente, cuando cada cual reconozca, en la debida forma, los derechos que le son propios y los deberes que tiene para con los demás” (PT35).
Desgraciadamente, el materialismo a ultranza que impregna la sociedad actual, tiene su propia concepción equivocada de la verdad. En vez de colocar a la persona como el centro de la vida social, se busca adquirir el poder; el dinero; el placer y la comodidad por encima de todo. Así se ha llegado a estructurar una convivencia social donde prima el egoísmo, manifestado en la violencia, la dominación y la indiferencia hacia los pobres y excluidos.
Debido a ello, en Honduras se vive actualmente bajo la certeza de que la corrupción y la impunidad, son prácticas delictivas. Sus presuntos ejecutores son conocidos, pero por la influencia de sus nexos políticos o económicos, son inalcanzables para que caiga sobre ellosla fuerza de la Ley.
En esa forma, se destruye el Estado de Derecho. Se violenta la igualdad esencial entre todos los ciudadanos. Y se frena el crecimiento económico de la nación. Todo lo cual ha sostenido una elevada tasa de pobreza y exclusión, que afecta de manera inmoral a la mayoría  de la población.
Las condiciones de vida se han deteriorado, hasta el punto que de cada cinco hondureños: menos de dos tienen capacidad de satisfacer sus necesidades; uno vive en la pobreza con carencias para el sostenimiento de su familia: y los otros dos viven en precarias condiciones de una severa miseria infrahumana.
Y ante el robo descarado que se ha hecho al erario público, se han perdido los recursos monetarios, destinados a financiar  programas esenciales de inversión social, que pudieran mejorar las condiciones de vida de la población.
La Honduras actual requiere del establecimiento de un clima de unidad, solidaridad y  diálogo, pues es preciso realizar esfuerzos destinados al logro del bien común. Todos los sectores están llamados a participar en un esfuerzo conjunto, para enfrentar la difícil situación de quienes se encuentran marginados de las oportunidades de poder estudiar, cuidar su  salud y obtener un empleo digno.
Quienes están inmersos en el mundo de la política deben tener una ética intachable, sobre todo, para no caer en el pecado imperdonable de pretender instrumentalizar a la persona humana. Al contrario, quien se dedique a la acción política debe poner, como fundamento de sus deseos y ambiciones, el empeño para crear condiciones de paz social y solidaridad; requisitos indispensables para incentivar una participación masiva de la ciudadanía, en la toma de decisiones que definan el futuro de la nación.
Es un deber de todo hondureño el comprometerse a gestar una patria donde exista justicia y equidad para el desarrollo de toda persona.
Atendamos las palabras del Señor Jesús: “Dichosos los que trabajan por la Paz….Serán llamados hijos de Dios”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el 27 febrero 2015 por en Editoriales.
A %d blogueros les gusta esto: