Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

¡Ay de mí sino Evangelizo! lema del II Sínodo Arquidiocesano

Este II Sínodo es un tiempo de reflexión de todos los fieles, sacerdotes y religiosos para ayudar al Obispo a analizar los retos pastorales que enfrenta la Arquidiócesis.

Este II Sínodo es un tiempo de reflexión de todos los fieles, sacerdotes y religiosos para ayudar al Obispo a analizar los retos pastorales que enfrenta la Arquidiócesis.

El Sínodo se encuentra en la etapa del Ver, es preciso que todos los feligreses de la Arquidiócesis de Tegucigalpa conozcan que este proceso y cómo afectará la vida de esta Iglesia particular.Eddy Romero emromero@unicah.edu
Fotos: archivo
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La Iglesia que peregrina en la Arquidiócesis de Tegucigalpa se encuentra en camino sinodal en el marco de la celebración de sus 100 años de evangelización. Con el proceso metodológico teológico-pastoral del “Ver-Juzgar-Actuar” se desea obtener una  acción transformadora de los cristianos en sus ambientes, por lo que resulta ser un método sencillo y eminentemente práctico para el desarrollo de este Sínodo.

¿QUÉ ES UN SÍNODO DIOCESANO?
La Palabra Sínodo se viene de la lengua griega, (Sýn-odos) y significa “caminar juntos o “camino en común”. De esta forma, el II Sínodo Arquidiocesano de Tegucigalpa, es un tiempo de reflexión de todos los fieles, sacerdotes y religiosos para ayudar al Obispo a analizar los retos pastorales que enfrenta la Arquidiócesis hoy, proponiendo un camino para los próximos años.
Desde los primeros siglos de la Iglesia los sínodos son uno de los medios por los cuales los obispos unieron sus fuerzas y voluntades para procurar el bien común y el de las iglesias particulares.
“Sínodo es nombre de Iglesia”, decía San Juan Crisóstomo en la segunda mitad de siglo IV. Los sínodos expresaban, una manera de comprender, sentir, vivir y realizar la Iglesia. De la misma manera convocar a un sínodo en la Arquidiócesis implica una manera de comprender la Iglesia y el servicio en ella y para ella.
Se puede decir que es una asamblea de sacerdotes y otros fieles de una Diócesis, que prestan su ayuda al Obispo para el bien de la comunidad diocesana. Es a la vez y de modo inseparable un acto de gobierno episcopal y acontecimiento de comunión, y manifiesta la índole de comunión jerárquica que es propia de la naturaleza profunda de la Iglesia.
El lema de este segundo Sínodo es “Ay de mí si no evangelizo” una consigna y compromiso a la misión y respuesta a Dios. En 1930 se llevó a cabo el primer Sínodo en la Arquidiócesis capitalina.

¿QUE DEJARÁ EL SÍNODO?
Como resultado del proceso de discernimiento y reflexión pastoral el sínodo propondrá las líneas directrices de la misión evangelizadora en las cuales se enmarcará el nuevo Plan Arquidiocesano de Pastoral (PAP) que orientará el quehacer pastoral de la Arquidiócesis de Tegucigalpa y la Vicaría de El Paraíso, durante los próximos años.

LAS DECISIONES DE UN SÍNODO
El Obispo es libre de atender o no las opiniones manifestadas por el Sínodo. Sin embargo, ello no significa ignorar su importancia, como si se tratara de un mero «asesoramiento externo», ofrecido por quien no tiene responsabilidad alguna en el resultado final del sínodo: con su experiencia y consejos, los sinodales colaboran activamente en la elaboración de las declaraciones y decretos, que serán justamente llamados «sinodales».

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Esta entrada fue publicada el 27 febrero 2015 por en Arquidiócesis.
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