Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

El itinerario cuaresmal de Jesús

Santos Pablo Vásquez.

Santos Pablo Vásquez.

Santos Pablo Vásquez Ávila
II de teología
Arquidiócesis de Tegucigalpa  
La Cuaresma es un tiempo para acercarnos y escuchar la Palabra de Dios; es un tiempo de conversión, que significa reconocer que por el pecado nos hemos alejado del camino de Dios y que el egoísmo nos encierra en el individualismo y no nos permite acércanos a los hermanos. Jesús nos muestra por medio de su persona el lado positivo de vivir también una cuaresma como tiempo para acercarnos a Dios, es decir, para regresar, para arrepentirnos y buscar la reconciliación y poder vivir con amor y volver al camino que nos conduce al Padre Dios.
Jesús como maestro y pedagogo de la fe tiene características muy sencillas que podemos deducir y asimilar de su persona, cómo Él también vive este camino de entrega y donación al Padre. Sería erróneo creer que la vida de Jesús fue fácil y sencilla, por el contario él debe forjar su identidad como mesiánica y hacerse plenamente consciente de la misión que va a emprender y de su verdadero ser como Hijo amado del Padre (Mt 3,17), si nosotros seguimos su camino podremos descubrir las siguientes características:
“El Espíritu empujó a Jesús al desierto” (Mc 1,12-14), nos ilumina al respecto de la forma en que Jesús vive su tiempo de preparación previo a su misión. La primera acción que realiza el Señor, nace no de su propia iniciativa, no arranca de sus deseos o buenas intenciones, sino que es acción concreta del Espíritu Santo; Jesús se deja guiar por el Espíritu, vive bajo la dirección de Éste que le brinda la oportunidad de hacer camino, de estar a solas consigo mismo y con su Padre.
El segundo momento que nos revela el estilo de Jesús lo encontramos en San Mateo (4,1-10) donde éste se enfrenta a las tentaciones que provienen del enemigo, y respuesta a ellas es la Palabra de Dios, ese es su alimento, tanto en su escucha como su cumplimiento, Jesús no se apoya en su sabiduría sino que se abandona y se confía totalmente en las manos de su Padre, aun las necesidades humanas que experimenta no vencen la fortaleza dada por la Palabra recibida.
La tercera característica es la oración (Lc 22,39-46), Jesús vive profundamente una intimidad con Dios, que le escucha, que le ama y le conoce. Cristo hace oración desde su propia vida, desde sus dificultades, alegrías, penas y triunfos, en resumen su vida es oración y constante experiencia de Dios (Mc 1,35).
Por último y no menos importante se dedica a hacer buenas obras (Mt 7,3; 9,35-36), impregnadas de caridad, de amor y profunda misericordia. Jesús se vuelve hacia sus hermanos, es decir, Él encarna el dolor y el sufrimiento de sus hermanos y desde ahí realizas milagros, signos y prodigios.
Por tanto la cuaresma para Jesús es un tiempo primordial de implementar el Reino de Dios en su propia persona y hacerlo factible y valedero para todos sus hermanos, vivir la cuaresma es practicar el evangelio con un corazón sincero y lleno de caridad que viene de Dios y se dirige hacia nuestros hermanos.

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Esta entrada fue publicada el 14 marzo 2014 por en Ecos del Seminario.
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