Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

Inicios de la cuaresma

Cuaresma-Ecos
Por: Osman Abel Martínez Carvajal
III de Filosofía.
Diócesis de San Pedro Sula.
Se ama aquello que de una u otra forma se conoce, por lo tanto es casi imposible pretender amar y valorar algo que no se conoce. Lamentablemente nosotros, los que nos hacemos llamar cristianos católicos tendemos a informarnos poco sobre las etapas litúrgicas que nuestra Madre la Iglesia nos proporciona, o peor aún, poco nos interesa. Tal es el caso de la Cuaresma, que forma parte de los tiempos fuertes del todo el año litúrgico. Sin embargo ¿Qué sabemos sobre la cuaresma? A lo mejor sabemos que dura 40 días, que es un tiempo de conversión, inicia con el tiempo de ceniza y culmina con la misa de la cena del Señor del Jueves Santo, es un tiempo de austeridad en muchos aspectos tantos litúrgicos como personales, etc. Y así podemos enumerar otros lineamientos sobre la cuaresma, no obstante ¿Qué hay detrás de todo ello? Sin embargo hay que tener claro que lo importante no solo radica en llenarse de conocimiento, sin embargo NO se puede ama y valorar lo que no se conoce y mucho menos practicarlo, porque lo más probable es que no encontrarle sentido a lo que celebramos.
A decir verdad las primeras referencias a un periodo pre-pascual, las encontramos en occidente a finales del siglo IV (cuarto). Sin embargo a mediado del siglo II (segundo) ya se venía afirmando una preparación a la Pascual a través de la práctica del ayuno. De igual forma contribuyó al desarrollo de la cuaresma la disciplina penitencial para la reconciliación de los pecadores que tenía lugar en la mañana del Jueves Santo, a su vez se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un “hábito penitencial”. Esto representaba su voluntad de convertirse, ratificado este compromiso de conversión con el bautismo o institución del catecumenado el cual duraría 3 años. De tal forma que la práctica del bautismo y la penitencia (que solo era una vez en toda la  vida y además los pecados se decían ante toda la asamblea) aparecen como la constante que guiaba el camino cuaresman de los primeros cristianos en vista a la plena reconciliación del hombre con Dios. Es por ello que Vaticano II en la Sacrosanctum Concilium exhorta al pueblo de Dios a seguir tales prácticas “el tiempo cuaresmal prepara a los fieles, sobre todo mediante el recuerdo o la preparación del bautismo y mediante la penitencia” (SC. # 109).
Ya para el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI (once), la Iglesia adquiere la tradición de la imposición de ceniza al iniciar los 40 días de penitencia y conversión. De tal forma podemos observar como las primeras comunidades cristiana vivía su compromiso de forma muy radical. Para ellos el haber descubierto a Jesús de Nazaret era algo tan importante y fundamental que sus vidas habían cambiado para siempre.
De tal forma la Iglesia se ha preocupado para llevar a sus hijos a este encuentro a través de las prácticas litúrgicas y en la catequesis al doble carácter de dicho tiempo (SC # 109). Es por ello que la celebración litúrgica de este tiempo pone el acento principal sobre el domingo. En los cinco domingos que preceden al domingo de ramos el leccionario dominical ofrece la posibilidad de tres itinerarios diversos y al mismo tiempo complementarios: en el ciclo A un caminar bautismal, en el ciclo B un itinerario cristocentrico- pascual y en el ciclo C un recorrido penitencial, puede ser seguido cada año según las exigencias pastorales de cada comunidad parroquial o diocesana.  Por lo tanto una vez conocido a grandes rasgos el recorrido cuaresmal, falta lo más importante, VIVIRLO LO QUE CELEBRAMOS, a través de la espiritualidad cuaresman, lo que nos permite una experiencia más viva de la participación en el misterio pascual de Cristo, puesto que “participamos de su de su sufrimiento para participar también de su gloria” (Rm. 8, 17) al mismo tiempo no podemos olvidar carácter eclesial de la cuaresma, en cuanto que ella es el tiempo de la gran convocación de todo el pueblo de Dios para que se deje purificar y santifica por su Salvador y Señor.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el 11 marzo 2014 por en Ecos del Seminario.
A %d blogueros les gusta esto: