Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

La solidaridad

solidaridad
Nelson Lening Gutiérrez Pérez
III de teología.
Diócesis de Santa Rosa de Copán.
La solidaridad cristiana es, mucho más que un dar materialista, porque a veces nos quedamos ahí en ayudar y ayudar, la pregunta sería ¿será que realmente estoy siendo solidario? O solo colaborando como dicen: salir del paso. Pero con esto no quiero decir que no tenemos que ayudar.La Iglesia Católica a través de los distintos documentos y por la misma enseñanza de Dios nos exige más, porque la solidaridad Cristiana es acción ya que esta parte de la contemplación es decir, obra. Cuantas personas ayudan pero no le hablan de Dios ¿será que lo está haciendo bien? O muchas personas se nos acercan y nos dicen, para que voy a dar, si yo voy a la Iglesia y ayudo ahí,  de esa manera estoy haciendo solidaria.
La verdadera solidaridad es aquella que nace del estudio de la palabra, que nace del corazón del encuentro con Jesús. Así como el hijo de Dios, es solidario con nosotros debemos dar testimonio de esa solidaridad a nuestros hermanos ¿cómo? Siendo una verdadera compañía, estar con el que sufre, no solo en sentimiento sino en presencia.
Jesús no quiere una solidaridad en ilusiones o en mensajes que hoy están de moda, la solidaridad que quiere nuestra Madre Iglesia es acción, acción  que nazca de lo más profundo de nuestro ser, con testimonio y amor.
El ejemplo más grande de solidaridad es la Eucaristía, Él se entrega se da, se dona se hace pequeño, y esto es consecuencia del amor el “dar” espiritual y material del único Dios, que se hace presencia y se da como alimento. La eucaristía es, el acto más grande de solidaridad, como vemos es Dios mismo quien acompaña y sacia.
Nosotros mismos estamos llamados a eso hacer solidarios de acompañar y saciar todo aquel que necesite.
El verdadero cristiano, con imagen y semejanza de Dios, está llamado a vivir esa solidaridad, no solo a predicarla, hablar de ella o hacer estudios profundos sobre este tema, eso es muy fácil. Dios no quiere eso, Él quiere que nosotros la vivamos con la realidad que está pasando. Es obvio que  no podrá imitarse la actitud divina mientras no hayamos interiorizado previamente el ejemplo de ese Dios que se hace solidaridad en la Eucaristía.
Meditemos como Él se hace solidario con cada uno de nosotros, no mira nuestras debilidades, sino que se hace una entrega generosa, gratuita, sin condición.
A cada uno de nosotros, esta debe ser la fuente y el motor que nos lleve asumir este compromiso y precisamente así, podremos vivir auténticamente la caridad, solidaridad cristiana respecto a nuestros prójimos y por favor
No seamos solidarios porque nos miren, más bien porque Dios nos dio todo gratuito, hoy démoslo nosotros gratuitamente; como dice la Sagrada Escritura hay mayor alegría en dar que en recibir. Pero no dar de lo que nos sobra como hacen muchos sino dar de lo que tenemos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el 3 marzo 2014 por en Ecos del Seminario.
A %d blogueros les gusta esto: