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La Diócesis de Trujillo: 25 años de misión, historia y martirio

La Diócesis de Trujillo: 25 años de misión, historia y martirio

Misa de acción de gracias por 25 años de ser diócesis, celebrada en la Escuela Normal de Trujillo.

Fotos y redacción: Johanna Kattán
jokattan@unicah.edu
Una mañana llena de entusiasmo y agradecimiento fue la que se vivió en Trujillo, desde las primeras horas una multitud de feligreses acudieron al centro de esta ciudad para celebrar el 25 aniversario de la erección de la Diócesis de Trujillo.
El día inicio con un homenaje a quien fue el primer Obispo de Trujillo, Monseñor Virgilio López Irías OFM.  El acto se realizó dentro de la Catedral donde reposan los restos de este servidor que se entregó de corazón a su gente. Su imagen fue decorada con diversas flores y velas que ofreció cada una de las 10 parroquias que comprende esta Diócesis.
Monseñor Virgilio López fue nombrado Obispo de la Diócesis de Trujillo por el Papa Juan Pablo II el 3 de julio de 1987. Su consagración episcopal la realizó el 7 de octubre de ese mismo año. El evento se realizó en Trujillo, primera capital de Honduras.
Un acontecimiento histórico que vivió Monseñor  Virgilio fue la celebración de los 500 años de la Primera Eucaristía  en tierra firme de América. El 22 de junio del 2004 falleció en un accidente automovilístico a la altura de una aldea del Municipio de Tocoa, cuando viajaba hacia La Ceiba en busca de medicinas.
A este servidor de Dios se le recuerda como un hombre optimista, así lo describe su propio hermano, Roberto López Irías, “siempre fue alegre  y con sentido de humor, le gustaba hacer chistes y bromas”.
“Para mí fue un honor haber tenido un hermano como Virgilio. El fue el menor de todos. Ahora recuerdo que aquí en Trujillo fue ordenado Obispo hace 25 años”, compartió don Roberto.
Luego del homenaje dentro de la Catedral, se emprendió una caminata hasta llegar al Instituto Católico donde se realizó la Misa. Unas dos mil personas formaron la caminata, unidos entre hermanos de diversas culturas y etnias como los misquitos, pech y garífunas.
Mientras se avanzaba hacia donde fue la Misa, se apreciaba el cerro de Capiro y Calentura con el fondo celeste del cielo de ese domingo 7 de octubre. Además de los feligreses de esa Diócesis, se contó con invitados especiales de San Pedro Sula como ser el Obispo Ángel Garachana y el vicario Carlos Felipe Rodríguez; recordando que la Diócesis de Trujillo nació del seno de la  Diócesis de San Pedro Sula,  pero aún así continúa un sentimiento de fraternidad.
También asistieron presbíteros de las Diócesis de La Ceiba, Yoro, Juticalpa y de la Arquidiócesis de Tegucigalpa. Como invitados destacados se tuvo al Obispo de la Diócesis de Dallas, Kevin Farrell y el Diácono Charlie Stump, junto con una comitiva de miembros activos de sus comunidades y de la prensa católica de su región. Actualmente existen hermanamientos entre la iglesia en Estados Unidos con las diócesis hondureñas, en el caso de Trujillo está hermanada con la Parroquia Cristo Rey de la Diócesis de Arkansas, que mantiene enlaces sirviendo, ayudando y aprendiendo unos del otro.
Con la riqueza cultural que posee la Diócesis de Trujillo, le dio a la Eucaristía un ambiente fraterno. Hubo momentos en que el coro cantó en garífuna, otras veces en inglés, en misquito y por ejemplo la oración del Padre Nuestro fue en pech.
El actual Obispo de Trujillo es el misionero vicentino Monseñor Luis Solé Fa. Nació en Tarragona, España, el 23 de julio de 1946. Fue ordenado sacerdote en su comunidad el 29 de diciembre de 1973.  Siendo un joven presbítero vino a Honduras, para realizar un año de experiencia, sin embargo para él fue donde encontró ese deseo de seguir su misión en tierra catracha. Compartió en San Pedro Sula, Puerto Cortés y La Mosquitia.
Por obediencia a su Congregación regresó a España, como director pedagógico del Centro de Rehabilitación y Protección de Menores en Alicante. El Padre Luis Solé aún trabajando en su patria mantenía su corazón en Honduras, y colaboraba con la Campaña Infantil.
En 1981 se cumplió su anhelo y fue destinado a Honduras, como Vicario de la Parroquia Sagrado Corazón en Puerto Cortés. “Recuerdo todos estos caminos de tierra por donde anduve”, comentó. Además recordó su experiencia en la Santa Misión del 1979, tiempo en que se creó la comunidad del Buen Pastor y Cristo Salvador en San Pedro Sula.
El Padre Solé luego de estar en Puerto Cortés, fue párroco en San José de Medina en San Pedro Sula. Desde el 2000 estuvo en La Mosquitia, como párroco de Santa Cruz en Barra Patuca. En el 2005 fue consagrado Obispo Titular de la Diócesis de Trujillo, en la festividad de San Pedro y San Pablo el 29 de junio.
Monseñor Luis Solé en la Misa de Acción de Gracias por los 25 años de la Diócesis, un domingo, día de Nuestra Señora del Rosario, recordó a los feligreses que la Virgen María es madre y modelo de la Iglesia, “nos ilumina el camino de fe que debe realizar cada diócesis”. Parte de su homilía la dirigió en reflexión al misterio de dolor de la Virgen María.
El Obispo vicentino dijo que los misterios de dolor nos dan la oportunidad de vivir y sólo se superan con una fe inquebrantable como la de la Virgen María. Con ese sentido de justicia social por el que se caracteriza Monseñor Solé, comentó sobre la situación de dolor que está viviendo la Diócesis.
“Nuestra Diócesis ha experimentado y experimenta dolor del que son testigos y muchas veces victimas los laicos, religiosas, misioneros y misioneras, sacerdotes e incluso nuestra Diócesis ha sido coronada con algunos mártires…”, mencionó.
Manifestó otro de los azotes a estas comunidades, “los misterios de dolor son agudizados, duelen más por la violencia que  provoca la actividad del narcotráfico. Dolor por tantas víctimas mortales, por la lucha entre campesinos y terratenientes, ya hemos perdido hasta la cuenta,  es una lucha  difícil de entender, y más dolorosa porque sabemos que las autoridades no han hecho lo que podían y debían de hacer para evitar esta violencia. Es el gran misterio del dolor, de una gran injusticia social que está presente en los dos departamentos que conforman esta Diócesis: Colon y Gracias A Dios”.
Antes de finalizar la homilía, expresó un profundo agradecimiento a todas las comunidades que día a día trabajan entre hermanos en estas 10 parroquias, desde los catequistas, delegados, coordinadores, religiosas, misioneros y sacerdotes.
Monseñor Luis Solé agradeció también a un grupo bien sacrificado de hondureños, “gracias también a esos hermanos que están lejos, los hermanos migrantes, que cuando saben conservar la fe que aquí en la Diócesis han recibido, allá en Estados Unidos y en otros países se convierten en misioneros”.
Con la alegría de la gente costeña esta celebración terminó con actos culturales y un compartir de alimentos. Y con este entusiasmo de 25 años de caminar juntos como Diócesis, seguirán evangelizando, anunciando y denunciando, sirviendo con la Palabra y de la mano con las obras donde más se necesita.

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Esta entrada fue publicada el 12 octubre 2012 por en Diócesis, San Pedro Sula.
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