Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

La justicia social, un porvenir

La justicia social, un porvenir

Juan Antonio Hernández Pavón.
Arquidiócesis de Tegucigalpa.
III de Teología.

El Beato Juan XXIII afirmaba en su Encíclica Pacen in terris “El hombre tiene derecho a la existencia, a la integridad corporal, a los medios necesarios para un decoroso nivel de vida, cuales son, principalmente, el alimento, el vestido, la vivienda, el descanso, la asistencia médica y, finalmente, los servicios indispensables”(n° 11).
Pero nos seguimos preguntándonos ¿Cuándo será posible todo esto? ¿Qué gobierno o gobernante en conjunto con la sociedad cumplirá este reto no inalcanzable? Pero todo -creo no equivocarme- radica en elementos donde todos somos cómplices,  pero me gustaría desarrollar de una manera cándida los componentes, que no hacen realidad una justicia social, la cual nos es una simple convención humana, porque lo que es <<justo>> no está determinado originalmente por la ley, sino por la identidad profunda del ser humano, es decir, por el sello que ha impreso Dios en el corazón de cada creatura.
Abordar o enumerar algunos elementos pueden, en cierto criterio, estar determinados por el subjetivismo, pero en este caso particular me quiero remitir a lo que ha expresado la Madre Iglesia, en los distintos documentos, cuando de manera decidida ha abordado el tema a la luz del Evangelio de Jesús, con el único objetivo de iluminar las conciencias, que hoy no dejan de estar inhibidas por el pecado.
Una de las principales causas para que la justicia social no avance hacia derroteros donde el ser humano sea cada día más humano – la fuerza principal de cristianismo- es un pensamiento inhumano, proclamado por la sociedad, porque ya lo expresaba San Gregorio de Niza en su tratado, “Sobre el perfecto modelo del cristiano: “Todo pensar cuando está mezclado con alguna perturbación no está, de ningún modo, de acuerdo con Cristo”.
En estos momentos de la historia muchas personas, no ven en el ser humano un Jesús de Nazareth (Mt 25,42), por lo tanto aquí es el origen de un pensamiento anti-vida, el cual es provocado por el progreso técnico-científico, el cual en sí mismo no deja de ser provechoso para el hombre, pero cuando no se maneja con un sano provecho, crea en el hombre una angustia profunda ante el futuro de la humanidad, esto trae consigo un ser humano cada vez más centrado en sí mismo (egoísta), situándose en la plataforma del planeta como único destinatario de la vida, resultantemente  excluye a otros de poder participar del plan salvífico de Dios y que estos vivan su historia como Historia de Salvación. Este pensamiento técnico-científico, genera en el ser humano una mentalidad consumista, dicha mentalidad cierra toda posibilidad a la solidaridad y a la búsqueda del bien común, ejes principales de la justicia social.
Otro elemento al cual considero como causa principal para que se puedan establecer paradigmas para una sociedad más justa, es el marco jurídico-político que no está en función de los intereses del bien común, cada día en nuestro país especialmente se habla de progreso democrático, pero bien lo decía el fundador de la Democracia en América, Alexis Tocqueville: “sin eliminar las desigualdades, es poco posible el avance de las democracias” esto nos deja entrever que los líderes políticos en apogeo electoral, dan a conocer sus intereses, mezquinos no en pocas veces, influenciados por el afán del poder  con el único fin de preservar estructuras jurídicas que lastiman la dignidad de la persona. Volviendo cada día a una sociedad más dependiente, a causa de asistencialismos, bajo el eslogan de la solidaridad.
Las decisiones políticas cuando se toman en función del bien común, la justicia social, brota en sí misma, porque es fruto de la valoración de la dignidad de la persona.
Se pueden seguir  enumerando otra gran cantidad de elementos que provocan la carencia de justicia social como: salud, falta de empleo,  narcotráfico etc., pero creo que todos estos radican en los que he mencionado anteriormente, pero ante esta realidad es posible plantear un porvenir de la justicia social, lo cual es posible lograr mediante la aplicación de una doctrina social de la Iglesia, la cual no es una tercer vía, como muchos se dedican a despotricar contra ella y con un espíritu de entrega de quienes creemos que el Reino de Dios está en medio de nosotros. La esperanza no es futura cuando la fe la convierte en una dinámica presente.

 

 

 

Un comentario el “La justicia social, un porvenir

  1. lla justica social dentro de la doctrina social de la iglesia ,es trasnformar la situación social de las grandez mayorias… que viven en la extrema pobresa..

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Esta entrada fue publicada el 24 agosto 2012 por en Ecos del Seminario.
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