Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

En momentos de dura crisis económica

“No con mis impuestos”

Pbro. Rafael Alvarado
Recién concluida la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, España, no quisiera dejar de aportar alguna sencilla reflexión sobre ese “lado oscuro” que asedio a esta magna asamblea de amor de más de  millón y medio de jóvenes junto al Papa.
Me refiero a esa movilización de organizaciones de todo tipo que protestaron constantemente contra la presencia del Papa en España. Su mayor concentración llegó a sumar 5,000 personas. Claro, el gobierno español no podía prohibir las manifestaciones contra el Papa. Lo que no fue correcto es que el gobierno permitiera que en una misma plaza se manifestaran los peregrinos que esperaban con alegría al Papa y los “laicos”, como se les llamó a todos los opuestos a la visita Papal. El resultado era previsible: roces y ofensas entre “laicos” y peregrinos y enfrentamiento violento de los “laicos” contra la policía. Tendremos que esperar el testimonio de los peregrinos hondureños para saber con más detalle de las penas que estas manifestaciones les causaron.
¿Cuáles eran los argumentos de los críticos a la visita Papal? Varios, entre ellas, la oposición a que los impuestos ciudadanos se “despilfarraran” en atenciones al Papa, en momentos de dura crisis económica. Al respecto, es bueno recordar que a ningún país se le impone la celebración de una Jornada Juvenil y que el mismo país, al aceptar su celebración, se compromete en apoyarla para favorecer su desarrollo pacífico y fructífero. Por su lado, la Iglesia Católica en España ha recordado que los gastos de la Jornada se han cubierto sobre todo con las aportaciones de los mismos peregrinos con su cuota de inscripción y el apoyo de algún sector de la empresa privada de ese país. Se calculan los gatos de esta Jornada en unos 50 millones de euros. Por su lado, el gobierno ciertamente ha hecho gastos en aspectos como seguridad y asistencia sanitaria.
Siendo evidente el provecho económico que esta Jornada ha traído a la ciudad de Madrid, en particular ¿por qué entonces no ver como una mínima inversión lo que para el gobierno y la sociedad supone una máxima ganancia económica de varios millones de euros? No hay duda de que los impuestos de los ciudadanos españoles han sido más que bien retribuidos, económicamente hablando.
Otro argumento muy socorridos por los “laicos” ha sido “la escandalosa ostentación” que supone los actos masivos del Papa. Habiendo visto las celebraciones de esta Jornada por televisión me pregunto sinceramente a qué se referían los “laicos”. Sin duda que por su condición de Jefe de Estado, el gobierno español debía recibir dignamente al Papa. Y sin duda los distintos escenarios utilizados (algunos varias veces) requirieron ornamentación y belleza. Pero ni lujos ni despilfarros.
Al pensar en eventos como los mundiales de fútbol, no deja de producirme alguna triste sonrisa esta crítica. Claro, no comparemos al Papa con Messi. Los “laicos” (entre ellos, algunas comunidades de base cristianas con sus sacerdotes católicos) dicen no entender cómo habiendo tanta hambre en Somalia, por decir algo, el Papa se preste a este tipo de gastos. Y aquí hay varias cosas: por un lado, es innegable el compromiso permanente de la Iglesia por la promoción de los pobres. El Presidente de Cáritas Internacional (Cardenal Oscar Andrés Rodríguez,) buen testimonio puede darnos de ello.
Por otro lado,  ¿acaso no tiene nuestros peregrinos (“la juventud del Papa”),  el derecho de alegrase junto al Vicario de Cristo, con un gozo que les abre a la búsqueda de la Verdad y  al sentido pleno de sus vidas en el evangelio? Creo que sí.
Nuestros jóvenes hondureños han hecho “de micos y pericos” con tal de reunir con gran sacrifico el dinero necesario para asistir a esa gran fiesta de la fe católica.
Este “lado oscuro” que se ha manifestado en España tiene un trasfondo mayor, que va más allá de las intenciones manifiestas u ocultas, la buena fe o no de muchos  de los “laicos”. Es la manifestación del odio al evangelio. Odio como repulsa agresiva ante la incapacidad no sólo de reconocer el Amor sino más aún de acogerlo. Odio, en fin, al derecho de los cristianos a manifestar públicamente su fe y comunicarla a los demás. Esta actitud crece en sociedades laicistas (que no es lo mismo que laicas)  como el que promueve el gobierno socialista español.
Pero bueno, bien dijo el Papa a los jóvenes durante esta Jornada: “Que nada les robe la paz” y “No sientan vergüenza de su fe”. Con estas palabras nos quedamos y con la alegría de anunciar el amor y la paz, la justicia y la reconciliación del evangelio. Ya van 26 Jornadas Mundiales y casi 20 millones de jóvenes participantes. Con razón el mal está enojado.

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Esta entrada fue publicada el 26 agosto 2011 por en Enfoque.
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