Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

José Saramago

Un hombre unido a otro hombre
Por: Diana Espinal Meza. (*)

Estimado lector y lectora: mi corazón se siente triste, ¡muy triste! ha muerto uno de los escritores más controversiales de este siglo. Me refiero a José Saramago, quien nació el 16 de noviembre de 1922 en Azinhaga, Santarem, Portugal. Miembro del Partido Comunista Portugués desde 1969. En 1998 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura. La Academia Sueca destacó su capacidad para «volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía».
Sin lugar a dudas una de las anécdotas más hermosas de José Saramago, está ligada con su abuelo, Jerónimo Melrinho y los árboles. Un hombre muy humilde, muy solidario, muy humano. Comparto con usted las palabras de Saramago: “Soy nieto de un hombre que, al presentir que la muerte estaba a su espera en el hospital a donde lo llevaban, bajó al huerto y fue a despedirse de los árboles que había plantado y cuidado, llorando y abrazándose a cada uno de ellos, como si de un ser querido se tratara.”
En lo personal, me parece un detalle hermoso que me pone la piel chinita. No en vano Juan Gelman, dijo en cierta ocasión: “La poesía es un árbol sin hojas que da sombra”  lo realmente interesante es que este acto fue real, no fue producto de una licencia poética por parte de Saramago. Continúa diciendo nuestro autor: “Este hombre era un simple pastor, un campesino analfabeto, no un intelectual, no un artista, no una persona culta y sofisticada que hubiera decidido salir del mundo con un gran gesto que la posteridad registraría. Se diría que estaba despidiéndose de lo que hasta entonces había sido su propiedad, pero su propiedad eran también los animales de los que vivía y no se acercó hasta ellos para decirles adiós. Se despidió de la familia y de los árboles como si todo fuese para él su familia. En muchos años jamás oí de boca de mi abuelo palabra alguna sobre árboles en general y esos en particular que no estuvieran motivadas por razones prácticas. Luego no podría esperar, nadie podría esperarlo, que la última manifestación consciente de la personalidad del viejo hombre tocara la línea de lo sublime. Y sin embargo sucedió. Nunca podré saber qué pasó en el espíritu de mi abuelo en aquella hora extrema, qué pensó o sintió, qué llamada urgente encaminó sus pasos inseguros hasta los árboles que lo esperaban. Tal vez porque sabía que los árboles no se pueden mover, que están sujetos a la tierra por las raíces y de ellas no pueden separarse, a no ser para morir. En el fondo de su corazón tal vez mi abuelo supiera, de un saber misterioso, difícil de expresar con palabras, que la vida de la tierra y de los árboles es una sola vida. Ni los árboles pueden vivir sin la tierra, ni la tierra puede vivir sin los árboles. Incluso hay quien afirma que los únicos habitantes naturales del planeta son ellos, los árboles. ¿Por qué? Porque se nutren directamente de la tierra, porque la agarran con sus raíces y por ella son agarrados. Tierra y árbol, aquí está la simbiosis perfecta.”
En una entrevista reciente, que le hicieron a Saramago (y con base a este maravilloso detalle de su abuelo con los árboles) le preguntaron: ¿Al estar de frente a la muerte, repetirá del detalle de su abuelo? Y él contestó: “repetir ese detalle sería profanarlo. Lo que yo pediría o haría, es colocar un mensaje en un árbol, en cuya leyenda se leerá: un hombre unido a otro hombre. Puede que algunos piensen que hay demasiado lirismo en estas palabras. Es posible, porque, tal como la tierra y los árboles, sentimiento y razón siempre van unidos.”
Falleció a los 87 años, el día 18 de junio de 2010 , en su residencia de la localidad de Tías (Lanzarote, Las Palmas) debido a una leucemia crónica que derivó en un fallo multiorgánico. Había hablado con su esposa y pasado una noche tranquila. Saramago escribió hasta el final de su vida, pues se dice que llevaba treinta páginas de una próxima novela.

(*) Lic. En Literatura.
Representante Internacional de la casa del poeta peruano en Honduras.
Representante Internacional de la ANDEH (Asociación Nacional de Mujeres Escritoras de Honduras) en México.

Información

Esta entrada fue publicada el 25 junio 2010 por en Literatura.
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