Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

Philosophie de l’absurde

La Peste

Por: Diana Espinal Meza. (*)
Estimada lectora y lector: Si hay escritor exquisito en cuanto al estilo literario, conciso vigoroso y que refleja la “philosophie de l’absurde, la sensación de alienación y desencanto junto a la afirmación de las cualidades positivas de la dignidad y la fraternidad humana,” es definitivamente Albert Camus. Nacido en Orán, Argelia. Y quien estudió en África del Norte, trabajo en Francia formando, parte de la redacción del periódico Paris-Soir. Durante la II Guerra Mundial fue miembro activo de la Resistencia francesa contra la ocupación alemana y, de 1945 a 1947, director de Combat, una publicación clandestina.

Pues bien, La Peste es una de las novelas más importantes que se hayan escrito en  Francia después de la Segunda Guerra Mundial. Es una historia ficticia, acompañada de un género periodístico (recurso estilístico) familiar para el escritor y en el cual hace que los hechos cobren una veracidad asombrosa. Estructuralmente se divide en cinco capítulos. El capitulo uno, hace una descripción arquitectónica de la ciudad de Orán, y en sus palabras dice: “la ciudad en sí misma hay que confesarlo, es fea. Con un clima de extremos. Se puede lamentar únicamente que haya sido construida de espaldas a esta bahía y que al salir sea imposible divisar el mar.” El capitulo dos, toca exclusivamente el tema de la epidemia de la peste, el cerrar de las fronteras, la no operatividad en los muelles,  el aumento de los muertos llegaba a trescientos,  las personas experimentaban miedo, inseguridad, carácter malhumorado o irritado,  había cierre de comercios, el sufrimiento profundo que experimentaban los exiliados y los prisioneros.  El capitulo tres, menciona que a mediados del mes de agosto, la peste ya había envuelto todo. La ciudad ya estaba apestada. El capitulo cuatro, “toda la ciudad vivió doblegada a la peste. Centenares de miles de hombres daban vueltas sobre el mismo lugar, sin avanzar un paso, durante semanas interminables.” El capitulo cinco, hay una pequeña alegría en la población…sin embargo “el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las valijas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa.”
La peste se abalanza contra Orán, en un principio “tranquilamente”, los ciudadanos la pasan desapercibida, no le dan importancia, sus vidas siguen en el mismo círculo de hábitos de siempre y aparentemente no se ven afectadas para nada. Pero la peste es insaciable, con el paso de los meses ésta cobra fuerza y se abalanza con toda su furia sobre Orán dejando centenares de personas muertas. Con el paso del tiempo, la peste altera el estado psicológico de sus habitantes, debido a que son sometidos a un sin fin de medidas de precaución como resultado de la expansión de la peste. Los habitantes de Orán se ven enfrentados a situaciones de aislamiento casi completo con el mundo exterior, la peste poco a poco va generando un sentimiento de encarcelamiento sobre ellos, en ese momento los ciudadanos de Orán comienzan a valorar muchas cosas que en sus vidas “anteriores” no habían tenido la menor importancia para ellos. Una depresión masiva invade a los habitantes de este pueblo, el aspecto físico de la ciudad se ve impregnada de este sentimiento de amargura, soledad y desesperación incontrolables, haciéndola ver hasta cierto punto habitada sólo por los gritos de dolor de las miles de personas que albergaban la peste en sus entrañas.
Finalmente, Camus nos invita a reflexionar en “la nueva moral”: la moral de la honradez, que empuja al hombre a vivir de sus únicos bienes. Si hay algo que puede vencer sus limitaciones impuestas, es la conciencia de su sufrimiento y su destino común. A pesar de estar toda la ciudad lanzada al dolor de vivir cara a la muerte, queda la posibilidad de una profunda solidaridad; esto es la prueba suprema para el ser humano, que si en oportunidades semejantes a las de Rieux y Tarrou, se comporta como ellos, es posible afirmar que la superará.
(*) Lic. En Literatura.
Representante Internacional de la Casa del Poeta peruano en Honduras.

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Esta entrada fue publicada el 23 octubre 2009 por en Literatura.
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