Semanario FIDES

EL DECANO DE LA PRENSA NACIONAL

2012 año de la Educación en Honduras

Que el 2012 sea el año de la Educación en Honduras

Estos niños ahora son adolescentes del colegio bilingüe Santa Clara último proyecto del padre Ricardo

Juticalpa. Olancho. Muchas veces hemos escuchado desde las cátedras,  desde las cabinas de los Medios de Comunicación, en los rotativos escritos o en una simple pero interesante plática de padres de familia o bien desde los púlpitos  o nos inquietan los nuevos agentes instructores de la sociedad como ser, el televisor y la internet, con sus declaraciones afirmativas que van desde: “la educación es la llave del éxito” o “la educación es el camino del desarrollo de los pueblos” hasta afirmaciones como “la educación es la clave del progreso”.
Sin embargo, no dejan de hacer eco, las palabras humildes de Mónica Torres “la educación ayuda a las personas a ser mejores de lo que son, sino no, no es educación”, ella es mi madre, una mujer sencilla, que finalizó el sexto grado para dedicarse a la costura y al comercio, para sacar adelante una familia de cinco hijos, que junto a su esposo Víctor Moreno también egresado de sexto grado, permitieron que sus hijos con mucha lucha y sacrificio alcanzaran una educación universitaria.
Esa es la historia de muchas familias luchadoras en Honduras, que más que hacernos olvidar  a las miles de familias que no logran igual situación, tienen que vivir día a día, las adversidades de la vida, sin ver alcanzar las condiciones necesarias para vivir dignamente y enfrentar un deterioro social en el cual somos muchos los responsables.
Esta realidad nos interpela y nos encara, nos debate y nos exige a los realizamos una introversión que nos permita discernir nuestro rol y nos llama a ser proactivos y ver, más allá de la situación peligrosa en que se encuentra el país, a renovar esperanzas y visualizar caminos que nos lleven a crear condiciones de país para una educación que mejore los indicadores de calidad de vida.

Una realidad educativa de cara a una visión de la calidad educativa
Una de las primeras realidades que debemos de aceptar es que la sociedad ha cambiado. La forma en cómo se ven sus agentes vitales, la familia, la escuela, el Estado han cambiado, y con ellos la cultura, la educación, el deporte y muchos disciplinas más se han transformado  y con ellas el papel que juegan en la actualidad
Contextualizar esa realidad no es fácil ni sencillo, es complejo, pero lo vemos a diario, los niños saben más de computadoras, pero menos de ortografía, manejan mas otra lengua, pero mejoran menos en la propia, saben más de juegos electrónicos, pero practican menos esos mismos juegos en los canchas y campos deportivos.
De igual manera en  la educación al realizarle una radiografía, nos permite reconocer los temas problemáticos de fondo y no los inconvenientes cosméticos que se plantean a diario en la opinión pública.
Afloran en este momento los grandes caminos de la reflexión que nos invita a realizar la Doctrina Social de la Iglesia para hacer un discernimiento serio de este tema. Hay tres  agentes dinámicos que inciden en la educación del país que la Licenciada en pedagogía Karla Moreno, con 23 años de experiencia como educadora, expuso por largas horas en pláticas llenas de caridad educativa.

1. El papel de la familia, que ha definido las bases formativas de una educación integral, fundamentada en valores y principios para la  vida, esta sensiblemente afectada, bien por las problemáticas sociales que atraviesa o bien por las delicadas situaciones que se viven en el interior de la misma, que han dado como resultado una pasividad de la familia en determinar esas bases, teniendo una actitud distractora  o, peor aún, el de desinteresarse por el rol que debe jugar en ese proceso formativo, atribuyéndole a la escuela esa tarea y, ante los bajos resultados, la escuela también es culpa de los males, pues la familia no asume ninguna responsabilidad y menos un compromiso ante ese hecho.
Muy esperanzadoras son las familias que asumen un rol no de espectadores, sino que son protagonistas del proceso formativo de sus hijos, en el cual aportan a los demás agentes que intervienen en el proceso. Esas familias son las que la Iglesia pone de ejemplo a seguir para muchas que todavía han de asumir la responsabilidad primaria del bienestar de los hijos.

2. El papel del Estado, garante y responsable de impulsar todos los procesos integrales de desarrollo humano, que facilitan el proceso educativo como vital en la situación de país, es una tarea que no se está cumpliendo; bien por las limitaciones económicas, por la filosofía de los gobiernos de turno de manjar las arcas nacionales  como sus pulpería personal o también por la falta de recursos humanos preparados en los estándares técnicos educativos, los cuales son llenados por activistas o sicarios de la educación que sólo ven sus propios beneficios y recetan al país formulas presupuestarias incorrectas en la distribución del beneficio educativo. Hay muchas influencias políticas para meter personas con vacios técnicos y carencias pedagógicas. De allí que la educación pública se ha debilitado, por la demagogia del discurso que cuenta con excelente planes de actualización, pero sin ninguna ejecución.
Muy elocuentes, han sido algunos gestos responsables de los gobiernos, cuando desde el estado, procuran no politizar la educación, volver los procesos de selección docente más limpios y transparentes, destinar los fondos presupuestarios requeridos, crear algunos estímulos que den signo de esperanza para ir desarrollando una cultura de la calidad educativa.

3. El papel del educador, como responsable formador de currículo educativo en los estudiantes, debe velar por asegurar el proceso enseñanza aprendizaje en los niveles que participa, permitiendo en ellos el desarrollo de capacidades, habilidades y conocimientos para el desenvolvimiento del individuo en la sociedad. Este rol afectado por los docentes sin vocación, muchas veces asalariados de gobierno de turno, que se asumen la delicada tarea de formar, cuando en muchos casos presentan actitudes de deformación, con carente actitud de servicio, mostrando en la bella tarea de enseñar un esfuerzo mínimo, carente de planificación académica, sin puntos de control en la impartición del conocimiento y una muy comprometedora evolución.
Son muchos los docentes que comprometidos con la niñez y juventud de Honduras, asumen un rol basado en un perfil docente de calidad educativa, en el cual hay planificación académica, gran desenvolvimiento en la impartición de clases y una evaluación que facilita el proceso a los grados superiores. En sus vidas son ejemplo de valores y  despiertan admiración por sus buenas costumbres y su vida ética, moral y profesional.
No olvidemos hermanos, que la calidad de la educación no pasa por una ley, ni por el trabajo de 200 días de clases o muchas otras propuestas aisladas que escuchamos. Pasa por toda una estrategia que integre a todas y todos los que nos preocupa esta realidad, y donde se aborde temas como ser los presupuestos, las compras de materiales didácticos, el manejo de las plazas, la participación de la familia, etc.

Aporte de la Iglesia en la educación
En el mundo entero, la Iglesia ha sido reconocida a lo largo de los siglos como un agente que dinamiza el conocimiento y la búsqueda de la verdad; signo de ello, son sus aportes que perduran a lo largo de los siglos, y las nuevas iniciativas son esperanzas para los pueblos, que ven en la educación, el camino y la ruta para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.
Honduras, también ha sido testigo de todo del papel que la juega la Iglesia, por medio de su tarea evangelizadora, en la cual proclama la verdad del evangelio que irrumpe en todas las dimensión del hombre; una de ellas, la cultura, tiene como uno de sus principales fuentes la educación.
En el caso de la Diócesis de Juticalpa, muchas iniciativas ha tenido la Iglesia por medio de sus diferentes pastores y, en las últimas décadas guiada por Monseñor Mauro Muldoon OFM, ha ido abriendo caminos tanto en la educación formal como en la informal.
El presbítero Richard Donahue, sacerdote diocesano de origen estadunidense, con 20 años rectorando iniciativas educativas que desde la Iglesia sean una esperanza para la sociedad, ha vendió marcado que las tres grandes necesidades de Honduras son: educación, educación, educación.
Fruto de sus trabajo son todos los proyectos coordinados por la Fundación Olancho AID, del cual es parte el instituto Óscar, Cardenal, Rodríguez, calificado de excelencia académica en el Departamento por la sociedad y obteniendo sus egresados índices altísimos en las diferentes universidades de Honduras, obteniendo el lugar 14 de los institutos privados en las últimas pruebas de admisión en la Universidad Autónoma de Honduras, donde podemos notar la gran cantidad de institutos educativos católicos a los largo de toda la lista, mostrando la importancia de una educación católica en los ámbitos académicos.

El padre Ricardo como es conocido, atribuye estos logros al interés de los docentes y el apoyo fuera del aula, la buena relación entre la dirección, estudiantes y docentes. La disciplina intelectual, el apoyo espiritual para alumnos y padres de familia, estándares de disciplina exigentes, clases que se aprueban con 70%, un ambiente de respeto, contar con un examen de admisión y ofrecer clases a grupos pequeños.
Por su parte el padre Celio Mencias, responsable en la Diócesis para la educación católica, resalta la importancia que ha tenido la Iglesia en la educación del país, por medio de la educación informal; con una gran cantidad de programas que han formado a los campesinos y a las amas de casa, a los obreros y jóvenes y tantos beneficiarios del aporte de la Iglesia. “la Iglesia siempre ha ayudado en espacios de formación sobre la política, la realidad social, la democracia, y tantos temas, que son vitales en la sociedad”, nos resalta el sacerdote olanchano.

Caminos de esperanza en el 2012
Todos aportemos en la educación del país, buscando el interés de todas y todos los compartimos y amamos a Honduras, el país de todas y todos, donde las familias han luchar día a día, los gobernantes y figuras públicas construyendo una mejor sociedad y donde los educadores sean hombres y mujeres que ganen el respeto y la admiración de sus estudiantes. Y donde todos los agentes sociales por igual asumen el reto de edificar país.

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3 comentarios el “2012 año de la Educación en Honduras

  1. Amilcar Chavez
    9 junio 2012

    ¿porque no empezar con la evaluacion de los aprendizajes en la educacion de la educacion.? y dejar de hablar menos.

  2. Luis Amador
    24 enero 2012

    EL ESFUERZO POR MEJORAR LA EDUCACIÓN DEBE TOMARSE EN SERIO, CON ACCIONES ESPECÍFICAS Y SOBRE TODO DE OBRAS Y DEJARSE DE PALABRERÍAS.

  3. Luis Amador
    24 enero 2012

    muy bien

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Esta entrada fue publicada el 20 enero 2012 por en Diócesis, Juticalpa.
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